jueves, octubre 07, 2010



En la adolescencia parecías haber aceptado la adversidad de tu pasado e ibas por ahi profundamente dura, profundamente rota. De entre todos los otros cuerpos tiernos, jóvenes, felices y medio plastificados, fuiste la que me pareció mas fascinante, la más humana de todas, teniendo ese instinto maternal tan extraño de saber lo que se siente y significa el dolor. Tan chiquita, tan terriblemente fuerte, éramos dos ansianas a los 12 años.

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