sábado, marzo 04, 2017

Me compre unos calzones negros de encaje en la desesperación por parecerle sexy, o quizá era el efecto psicológico que los propios calzones tenían en la propia percepción de mi misma. Cuando finalmente me animé a cruzar el país para verle con los calzones y el maquillaje y el pelo, nos habíamos encontrado en el cuarto de alguien que incidentemente tenía literas, en la de abajo lo había acercado a mi en un esfuerzo sobrehumano por construir la situación. Habían habido un par de toqueteos hasta que el hartazgo en su actitud se hizo evidente y simplemente se marchó sin decir nada. Me quedé ahí tumbada como una estúpida en esa cama terriblemente infantil, con el ansia de buscar la electricidad y encontrarme con la desolación de la indiferencia. Formulé el tácito voto de nunca volver a comprar ropa interior para gustarle a un hombre pero como si no hubiera recibido suficiente escarmiento, al día siguiente bajo el pretexto de no darme por vencida nunca, fui a buscarle en la fiesta de rancho a la que habíamos asistido. Estaba esquivo y estúpido, había una mujer que me bailaba provocativamente víctima del alcohol que corría a borbotones esa noche. Ella no me gustaba. Y me gustaba aún menos cuando se había escabullido con él a un rato de sexo casual en su coche. Era como una lección cósmica extraña e irónica, mientras más lo quieras, menos lo vas a tener. Abandoné los tacones, las pesadas arracadas y las uñas largas, no tenían ningún sentido práctico o de comodidad para mi.
Me quedaron los calzones, pero cada vez que me los encontraba, me quedaba el sabor de un proyecto mal acabado, del hijo del que tienes muchas espectativas y termina siendo el borracho del pueblo. 

lunes, febrero 27, 2017

Mi abuela no tiene llenadera. 
De repente manda alguna notita, pequeñas letritas y es como si hubiera ocurrido el terremoto del 85. Le dice a mi mamá que soy tímida y reservada, que le gustaría que fuera diferente. Pero que de todas formas me quiere.
De todas formas, como un amor de consolación, porque no soy lo que quieres que sea. No lo tomes personal dice mi mamá, no es la verdad. No importa si es verdad o no verdad. Es lo que ella siente

domingo, febrero 05, 2017

A veces me despierto y como una gran copa siento la cabeza inundada de los mismos pensamientos multiplicados que tenía ayer por la noche. Donde y como he de derramar mi copa para ser libre. Este viaje se me cuela hasta lo más recóndito de mi cabeza, como esconderse de uno mismo?

viernes, febrero 03, 2017

Utilizaste las palabras perfectas para convencerme a venir en este viaje, las recuerdo todavía, me dijiste, ya no estás para aprender, estas para enseñar y cosechar lo aprendido. De alguna forma como si fuera alguna especie de hechizo me hizo sentir que hubiera lo que hubiera en ese planeta desconocido, sería capaz de vencer todos los peligros, de vencer mis propias manos temblorosas, de vencer mi propio temor, porque no se puede hablar de valentía sin necesariamente hablar de miedo.

Retorno 2

Mi mamá tiembla y se desmaya cuando ve sangre. Un día mi hermano se estrelló contra una puerta de cristal, incrustándose en ella con todos los vidrios enterrados por todo su cuerpo. Ella le pidió a todos los dioses dentro de ella que le dieran fuerza suficiente, sacó al niño, lo llevó cargado y cubierto de sangre al coche, manejó todo el trayecto a la ciudad de al lado porque en ese entonces no había doctores ni nada en cocoyoc, depositó al niño en el hospital y se desmayó. Esta historia nunca acaba de sorprenderme, en que lugar del cuerpo se alberga este poder oculto tan sobrecogedor e invulnerable. El trueno de Thor habita en ti.

Retorno 1

Esas cosas que se aparecen constantemente en tu vida y que parecen ponerte a prueba una y otra vez. En los ciclos de Saturno las cosas mal aprendidas suceden y se repiten hasta que uno está listo para acudir a la siguiente etapa, es lo interesante de Saturno, te hace maestro de ti mismo.

sábado, diciembre 31, 2016

Se llamaba Sofia, porque era un nombre muy cursi, era esa actriz de no sé cuando que era muy guapa y ejecutaba doña Jimena, era muy cutre porque siempre supe que nunca sería belleza la aspiración de mi vida.
Doña Jimena, doña Sofía. Te lo conté, no se lo había dicho a nadie.

viernes, diciembre 30, 2016

El típico día que si eso de los horóscopos fuese real sería algo así como, vas a tener un día de mierda, acéptalo con los brazos abiertos.

domingo, diciembre 25, 2016

Nuestra cultura actual nos ha hecho impacientes y flojos

miércoles, diciembre 14, 2016

El cómo sanar un animal herido es una de esas cosas que siempre han capturado mi interés. Es talvez el placer de ver reparado algo que estaba roto, construir un tesoro a partir de lo que alguien ya no quiere. Cuando era más jóven tenía aún más voluntad de rescatadora, hasta comprobar que los animales heridos son especialmente desconfiados y a veces muerden. Como la historia de aquella mujer que trabajaba en las fotocopias, hostil y grosera, me encantaba la franqueza de sus reacciones toscas. Me presentaba cada día preguntándole por las cosas que le gustaban, por su salud cuando estaba enferma y acordándome de su cumpleaños con un pequeño pastel. Un día note que sonreía cuando estábamos juntas y que al menos conmigo era amable. Sentía que a veces criaturas rotas sólo necesitaban un poco de atención y cariño. Termine la escuela y no la vi en mucho tiempo. Me entere después que un día dejo de ir a su trabajo y llevaba semanas encerrada en su de apartamento sin querer ver a nadie. Sentí mucha pena. Me imagine en un destino similar, toda mi infancia había sido advertida, nadie va a quererte. Y recordaba ese miedo de ser atropellada en la bicicleta o en los patines, abandonada en una cuneta, nadie se daría cuenta de mi ausencia, nadie me echaría de menos.

lunes, diciembre 05, 2016


Esta mañana me desperté sin trabajo y la deuda de mi tarjeta de crédito elevándose como cometa de noviembre. De repente me sentí inundada por esos momentos de miedo e incertidumbre. Mi cabeza como mi peor enemiga haciendo listas inumerables de las cosas que podrían salir mal. Llevar esa voz a un lugar donde no haga daño.

domingo, noviembre 06, 2016

Todos los taxistas que quisieron aprovecharse de mi.  Besos, teléfono, toqueteos, etc. Nunca fui atractiva en general y nunca me gustó ser perseguida pero el día que perdí mi atractivo en general por tener unas nalgas dos veces el volumen de mi cabeza, me sentí un poco triste de saber que había desperdiciado mi juventud teniendo miedo, que es la última cosa que uno debe tener cuando es joven.

jueves, octubre 27, 2016

Mi mente lo había interpretado como una afrenta personal, prácticamente un insulto a las leyes de la justicia y del universo, una infamia. Y recordaba porqué suelo preferir las amigas mujeres a los hombres, si, son cómodos porque juzgan menos, porque son más simples y ligeros, pero también son bobos y superficiales. No podía terminar de describir mi decepción. Y ese lugar cerrado e interesante que me parecía su mente, de repente se me convirtió en un lugar que ya no deseaba visitar más. Yo sé, sé que soy como una niña pequeña, que sigo exactamente la misma lógica y los mismos procesos que cuando tenía 16 años. Ya no se me antoja jugar contigo, eres como todos los demás. 

sábado, octubre 15, 2016

Agarrar era un verbo incorrecto según cualquier profesor. Utiliza tomar porque no tienes garras. Según la filosofía de mi abuela, aquel que entra a la vida, agarra porque es lo que merece, porque tiene fuerza, porque no pide permiso.
Agarra aquello que mereces.

domingo, septiembre 25, 2016

La niña callada y tímida. En la escuela ese había sido el calificativo para decir que era inmadura y necesitaba otro año para desarrollar personalidad y fuerza.
Y toda la vida he estado sujeta a todo tipo de experimentos para menguar mi timidez, para hacerme más extrovertida y agresiva. He sido resistente porque a pesar de los ataques, el aislamiento y las injusticias me he permitido permanecer compasiva, empática, excéntrica y atesorando mi silencio. 
Estoy cansada. Estoy cansada de siempre estar remando contra corriente, de siempre aguantar, de entender, de sentir compasión. Y como siempre, surge este experimento de simetría del cual no quiero formar parte. Soy un humano no un elemento ornamental. Estoy cansada de formar parte de equipos que duran dos minutos, de cubrir bajas maternas, de poner los intereses de todo el mundo por delante de los míos, de ofrecerme cada vez que se requiere algún sacrificio. De que a pesar de que llevo 5 años es como si tuviera que probar mi valía, cada vez. Estoy cansada de intentar. Y de repente estoy de vuelta al cero, aislada como en el principio, como en todos los principios y tengo una regresión absurda a ese momento oscuro de mi infancia de aislamiento y soledad y me siento como la niña pequeña a la que los niños del salón intentaban echar de clase. Estoy cansada de intentar.

sábado, septiembre 24, 2016

Y de repente estaba en el punto uno de inicio. Era como haber dado un salto gigantesco hacia atrás y de repente darte cuenta que todo lo que has remado y todos los kilómetros recorridos ha sido en vano. Cuando era pequeña deseaba ser trotamundos, era como si el universo hubiera escuchado ese deseo que había tenido con tanta fuerza, oscurecida por mi casa callada y extraña, pedí mil veces arrancarme las raíces, pertenecerle al viento y de repente 32 años después me di cuenta que en efecto, no tenía raíces y podía narrar mi vida con hojas de diarios arrancados, sin ninguna secuencia más larga que un par de párrafos. Hay personas que no son de novelas muy largas y lo que dura nuestro arraigamiento tiene una breve longitud parecida a los micro relatos.
El vicio aquel de cuando me gustaba alguien con novia siempre encontrarla en diferentes mujeres intentando explicarme el porque ellas merecían aquello que yo no. Inevitablemente terminaba sintiendo simpatía, como ese concepto hostil con el que anhelas familiarizarte para no tenerle tanto miedo. Y encontraba su cabello largo y oscuro en fulanita, el pliegue de sus lagrimales en sultanita, su cabello rizado o su cara delgada, ahí estaban ellas, omnipresentes en todas las mujeres de la cuidad, recordándome lo lejanos que son los sueños.