martes, abril 18, 2017

Me desperté el viernes de Semana Santa y escribí un cuento sobre la señora que vive en mi cabeza, comenzaba así:

Pasaron cinco años y medio. Cuando comencé me prometí a mi misma que no permanecería más de cinco. El cuerpo me recordó ese pacto que habíamos sentenciado firmemente hacia tanto tiempo, podía sentir en El Centro de las manos y a veces en los pulmones como guardado dentro de una cáscara, el terror y la conciencia de haber alcanzado el punto de inflexión prometidos y no, no aceptaba ningún intercambio ni barato ni atractivo por un par de meses o años de más. 
-Dijiste 5 años.
Mi colapso final fue un viernes, no podía haber sido en otro día, por supuesto. Ese día que habíamos vuelvo del norte del país de ver a los clientes, llegue a las dos de la mañana. No pude dormir del ajetreo del viaje y pensando en toda la lista de cosas que tenía que hacer al día siguiente, pero el día siguiente era viernes y los viernes se sale temprano y sentía que en unas horas más mi mente sería mía otra vez, mi espacio privado. El viernes temprano ya estaba sentada en la oficina y lista para trabajar, me habías dado tu maleta todo el viaje, no se me pago el taxi pero tú si te habías permitido llegar dos horas tarde porque necesitabas dormir. 
Transcurría el día que se alargaba y alargaba en tareas incomprensibles y absurdas que se multiplicaban casi milagrosamente, en mi interior escuchaba el diálogo de siempre.
- ay pequeño ratoncito, tú que pensabas que el viernes era para ti, en serio pensaste que esto sería tan fácil??! Ay por favor, dime que no, dime que no te imaginaste a ti misma caminando temprano, cuando todavía hay sol, la cuesta de Marina rumbo a tu casa?? Ay que dulce, si lo hiciste!!! Me encanta como desperdicias tu vida aquí, haciendo florecitas, tú que podrías ser más fuerte que esto, pero eres tan dócil, tan humilde, te han domesticado tan bien, mírate, con tu correa puesta, este viernes que decías que eras dueña de ti misma. 
Gordas y calientes lágrimas de rabia y cansancio caían en mi escritorio y en mi teclado y destruían mi discreto maquillaje. El torrente no cesaba mientras miraba que en efecto, el día iba pasando y se empezaba a hacer de noche. Apague la compu, agarre mis cosas y me iba a casa.
-no no, a donde vas? 
-estoy muy cansada, ya me voy a mi casa.
-no no, espérate a ver si esto ya se acabó. 
Me quité mis cosas y me senté como niña castigada mientras esperaba a que ese algo misterioso se manifestara en algún sitio. Escuchaba la risita de ese ser retorcido interior, como si estuviera en el cine mirando la comedia más taquillera de la temporada, La vida de Jimena y todo lo que puede salir mal.
Al final agarré mis cosas y me largué, enojada con ella, enojada conmigo y triste de saberme esclava de esta situación en la que voluntariamente me había puesto.
-Creo que esto te enseña a eso que siempre has sabido cariñito, no le creas a esa gente, o sea, me encanta que siempre confías en todo el mundo y te traicionan o te dañan y luego con el siguiente vuelves a confiar igual y justificas y asumes la culpa como tuya, a mi también me encantaría ser tu amiga y putearte y explotarte y hacerte hacer todo lo que yo digo, pero nosotras no somos amigas verdad? Y nunca vas a hacerme caso cuando te doy todas mis listas de cosas que creo que debes hacer ni vas a seguir mis controles de calidad, que bueno, yo se, yo sé, yo solo soy una comercial y no tengo ni idea de arte ni de diseño, pero oye, si no soy yo quién te mete en cintura. O bueno, ya lo sabes, quizá somos más amigas de lo que tú piensas, porque al final aunque intentes ignorarme, sé que escuchas mis comentarios, y tenemos esta relación jerárquica de amor odio tan parecida a la que guardas con todas esas personas que no te entienden, y que dicen ser tus amigos.

Tras el último punto, que parecía caer negro y pesado al final de todos los enunciados no parecía haber espacio para ningún tipo de continuación. Suspiré pesadamente despertándolo sin querer.
-Que haces?
-Estoy escribiendo un cuento del que no sé cuál es el final y que se me ha tornado inesperadamente oscuro.
Se lo leí en voz alta mientras acariciaba mis costillas.
-Cuál crees que es el final? Puedes contarme un final feliz para esta historia?
Me sorprenden ambas lagrimillas que se resbalan instantáneas hasta mi almohada.

Me comí tu queso mientras dormías. Te escuchaba roncar mientras daba mordiditas a las lonchas de tu gouda de súper con cierta sensación de culpa. Los gatos campaban en tu lugar del sillón, que cuando no estás parece gustarles mucho. Mi día es extraño, como cuando haces una pintura y primero pones los contrastes para luego cubrirlos con veladuras de pintura, así veo mi tristeza a veces. Me pregunto si es la sucesión lógica de la ansiedad o si solo es la ansiedad bajo el efecto del alprazolam, bajo la veladura y el suave color de esta medicina. Hoy dibujaba una señora vestida con un estampado de flores amarillas y el fondo era azul grisoso, y las rayas y los perfiles son los típicos que dibujas cuando estás cansado a las últimas horas del día, líneas cansadas como mi pobre cabeza eléctrica. Como cuando llevas 4 o 5 meses de intensa pelea y los monstruos siguen saliendo por las coladeras.

viernes, abril 14, 2017

Me desperté el viernes de Semana Santa y escribí un cuento sobre la señora que vive en mi cabeza, comenzaba así:

Pasaron cinco años y medio. Cuando comencé me prometí a mi misma que no permanecería más de cinco. El cuerpo me recordó ese pacto que habíamos sentenciado firmemente hacia tanto tiempo, podía sentir en El Centro de las manos y a veces en los pulmones como guardado dentro de una cáscara, el terror y la conciencia de haber alcanzado el punto de inflexión prometidos y no, no aceptaba ningún intercambio ni barato ni atractivo por un par de meses o años de más. 
-Dijiste 5 años.
Mi colapso final fue un viernes, no podía haber sido en otro día, por supuesto. Ese día que habíamos vuelvo del norte del país de ver a los clientes, llegue a las dos de la mañana. No pude dormir del ajetreo del viaje y pensando en toda la lista de cosas que tenía que hacer al día siguiente, pero el día siguiente era viernes y los viernes se sale temprano y sentía que en unas horas más mi mente sería mía otra vez, mi espacio privado. El viernes temprano ya estaba sentada en la oficina y lista para trabajar, me habías dado tu maleta todo el viaje, no se me pago el taxi pero tú si te habías permitido llegar dos horas tarde porque necesitabas dormir. 
Transcurría el día que se alargaba y alargaba en tareas incomprensibles y absurdas que se multiplicaban casi milagrosamente, en mi interior escuchaba el diálogo de siempre.
- ay pequeño ratoncito, tú que pensabas que el viernes era para ti, en serio pensaste que esto sería tan fácil??! Ay por favor, dime que no, dime que no te imaginaste a ti misma caminando temprano, cuando todavía hay sol, la cuesta de Marina rumbo a tu casa?? Ay que dulce, si lo hiciste!!! Me encanta como desperdicias tu vida aquí, haciendo florecitas, tú que podrías ser más fuerte que esto, pero eres tan dócil, tan humilde, te han domesticado tan bien, mírate, con tu correa puesta, este viernes que decías que eras dueña de ti misma. 
Gordas y calientes lágrimas de rabia y cansancio caían en mi escritorio y en mi teclado y destruían mi discreto maquillaje. El torrente no cesaba mientras miraba que en efecto, el día iba pasando y se empezaba a hacer de noche. Apague la compu, agarre mis cosas y me iba a casa.
-no no, a donde vas? 
-estoy muy cansada, ya me voy a mi casa.
-no no, espérate a ver si esto ya se acabó. 
Me quité mis cosas y me senté como niña castigada mientras esperaba a que ese algo misterioso se manifestara en algún sitio. Escuchaba la risita de ese ser retorcido interior, como si estuviera en el cine mirando la comedia más taquillera de la temporada, La vida de Jimena y todo lo que puede salir mal.
Al final agarré mis cosas y me largué, enojada con ella, enojada conmigo y triste de saberme esclava de esta situación en la que voluntariamente me había puesto.
-Creo que esto te enseña a eso que siempre has sabido cariñito, no le creas a esa gente, o sea, me encanta que siempre confías en todo el mundo y te traicionan o te dañan y luego con el siguiente vuelves a confiar igual y justificas y asumes la culpa como tuya, a mi también me encantaría ser tu amiga y putearte y explotarte y hacerte hacer todo lo que yo digo, pero nosotras no somos amigas verdad? Y nunca vas a hacerme caso cuando te doy todas mis listas de cosas que creo que debes hacer ni vas a seguir mis controles de calidad, que bueno, yo se, yo sé, yo solo soy una comercial y no tengo ni idea de arte ni de diseño, pero oye, si no soy yo quién te mete en cintura. O bueno, ya lo sabes, quizá somos más amigas de lo que tú piensas, porque al final aunque intentes ignorarme, sé que escuchas mis comentarios, y tenemos esta relación jerárquica de amor odio tan parecida a la que guardas con todas esas personas que no te entienden, y que dicen ser tus amigos.

Tras el último punto, que parecía caer negro y pesado al final de todos los enunciados no parecía haber espacio para ningún tipo de continuación. Suspiré pesadamente despertándolo sin querer.
-Que haces?
-Estoy escribiendo un cuento del que no sé cuál es el final y que se me ha tornado inesperadamente oscuro.
Se lo leí en voz alta mientras acariciaba mis costillas.
-Cuál crees que es el final? Puedes contarme un final feliz para esta historia?
Me sorprenden ambas lagrimillas que se resbalan instantáneas hasta mi almohada.

jueves, abril 13, 2017

Quiero ser la rayita roja de tu bufanda, ese elemento extraño que te inquieta en el mar de azules que llamas control. Quiero ser la cana que se alza blanca, rizada y rebelde por encima de la negrura de tu cabello. Recuérdame así, necia, irreverente y contradictoria, la borracha de la fiesta, la primera persona que suelta el llanto, el drama y la risa. Un chapuzón en agua helada, una bofetada sin ningún motivo, la ola de calor, de frío, el golpe seco en la boca de tu estómago. Quiero ser el mejor cumpleaños de tu vida, tu día de mala suerte  y ese momento intermedio ente el sueño y la vigilia, un cuento de tu infancia y la primera lagrima de decepción adolescente.

martes, abril 11, 2017

La mente nerviosa es un grupo de caballos desbocados. Acuden ansiosos al lugar del siniestro y solo escucho sus cascos terroríficos acercarse seguidos por una polvareda de rabia y de ira. Controlar a estos animales salvajes que siempre han corrido libres como y donde han querido. La dama intenta montarse en los caballos y estos salen disparados dejándola revolcada con sus elegantes intenciones y nada más. 

jueves, abril 06, 2017

El animal se siente enjaulado, es un tigre, un mono y una ovejita al mismo tiempo. Puedo escuchar la marea que cubre los sentimientos de angustia. Los miro ahi en el fondo profundos mientras floto sobre las olas. Liberar al animal, liberarlo antes de que el mar me trague.
Mis preciosos momentos de oscuridad, maestros y pesado collar de cuentas de obsidiana donde no percibo tus ojos brillantes por ninguna parte y sin embargo el cielo se inunda de estrellas. Dónde estás cuando me siento débil, donde estás cuando la sala de urgencias se inunda con mis lágrimas?
Y sin embargo tu silueta vacía me ha enseñado a pelear como guerrera solitaria, a golpear con mi propia fuerza. 
Palabras huecas como una caja, un sonido que olvidas rápidamente porque no resuena con ninguna de tus cuerdas. Siempre me pones a prueba en momentos de crisis, enunciados sobre amor, libertad, principios y finales. 

lunes, abril 03, 2017

La fuerza de mi vocación es un tatuaje de fuego que me quema el pecho como incendio nocturno, a veces es esta luz arrolladora que ilumina la negrura de pasos inciertos. A veces es esta jaula de barrotes infranqueables e inamovibles, eres quien eres y nunca podrás ser nadie más. 

sábado, marzo 04, 2017

Me compre unos calzones negros de encaje en la desesperación por parecerle sexy, o quizá era el efecto psicológico que los propios calzones tenían en la propia percepción de mi misma. Cuando finalmente me animé a cruzar el país para verle con los calzones y el maquillaje y el pelo, nos habíamos encontrado en el cuarto de alguien que incidentemente tenía literas, en la de abajo lo había acercado a mi en un esfuerzo sobrehumano por construir la situación. Habían habido un par de toqueteos hasta que el hartazgo en su actitud se hizo evidente y simplemente se marchó sin decir nada. Me quedé ahí tumbada como una estúpida en esa cama terriblemente infantil, con el ansia de buscar la electricidad y encontrarme con la desolación de la indiferencia. Formulé el tácito voto de nunca volver a comprar ropa interior para gustarle a un hombre pero como si no hubiera recibido suficiente escarmiento, al día siguiente bajo el pretexto de no darme por vencida nunca, fui a buscarle en la fiesta de rancho a la que habíamos asistido. Estaba esquivo y estúpido, había una mujer que me bailaba provocativamente víctima del alcohol que corría a borbotones esa noche. Ella no me gustaba. Y me gustaba aún menos cuando se había escabullido con él a un rato de sexo casual en su coche. Era como una lección cósmica extraña e irónica, mientras más lo quieras, menos lo vas a tener. Abandoné los tacones, las pesadas arracadas y las uñas largas, no tenían ningún sentido práctico o de comodidad para mi.
Me quedaron los calzones, pero cada vez que me los encontraba, me quedaba el sabor de un proyecto mal acabado, del hijo del que tienes muchas espectativas y termina siendo el borracho del pueblo. 

lunes, febrero 27, 2017

Mi abuela no tiene llenadera. 
De repente manda alguna notita, pequeñas letritas y es como si hubiera ocurrido el terremoto del 85. Le dice a mi mamá que soy tímida y reservada, que le gustaría que fuera diferente. Pero que de todas formas me quiere.
De todas formas, como un amor de consolación, porque no soy lo que quieres que sea. No lo tomes personal dice mi mamá, no es la verdad. No importa si es verdad o no verdad. Es lo que ella siente

domingo, febrero 05, 2017

A veces me despierto y como una gran copa siento la cabeza inundada de los mismos pensamientos multiplicados que tenía ayer por la noche. Donde y como he de derramar mi copa para ser libre. Este viaje se me cuela hasta lo más recóndito de mi cabeza, como esconderse de uno mismo?

viernes, febrero 03, 2017

Utilizaste las palabras perfectas para convencerme a venir en este viaje, las recuerdo todavía, me dijiste, ya no estás para aprender, estas para enseñar y cosechar lo aprendido. De alguna forma como si fuera alguna especie de hechizo me hizo sentir que hubiera lo que hubiera en ese planeta desconocido, sería capaz de vencer todos los peligros, de vencer mis propias manos temblorosas, de vencer mi propio temor, porque no se puede hablar de valentía sin necesariamente hablar de miedo.

Retorno 2

Mi mamá tiembla y se desmaya cuando ve sangre. Un día mi hermano se estrelló contra una puerta de cristal, incrustándose en ella con todos los vidrios enterrados por todo su cuerpo. Ella le pidió a todos los dioses dentro de ella que le dieran fuerza suficiente, sacó al niño, lo llevó cargado y cubierto de sangre al coche, manejó todo el trayecto a la ciudad de al lado porque en ese entonces no había doctores ni nada en cocoyoc, depositó al niño en el hospital y se desmayó. Esta historia nunca acaba de sorprenderme, en que lugar del cuerpo se alberga este poder oculto tan sobrecogedor e invulnerable. El trueno de Thor habita en ti.

Retorno 1

Esas cosas que se aparecen constantemente en tu vida y que parecen ponerte a prueba una y otra vez. En los ciclos de Saturno las cosas mal aprendidas suceden y se repiten hasta que uno está listo para acudir a la siguiente etapa, es lo interesante de Saturno, te hace maestro de ti mismo.

sábado, diciembre 31, 2016

Se llamaba Sofia, porque era un nombre muy cursi, era esa actriz de no sé cuando que era muy guapa y ejecutaba doña Jimena, era muy cutre porque siempre supe que nunca sería belleza la aspiración de mi vida.
Doña Jimena, doña Sofía. Te lo conté, no se lo había dicho a nadie.

viernes, diciembre 30, 2016

El típico día que si eso de los horóscopos fuese real sería algo así como, vas a tener un día de mierda, acéptalo con los brazos abiertos.

domingo, diciembre 25, 2016

Nuestra cultura actual nos ha hecho impacientes y flojos

miércoles, diciembre 14, 2016

El cómo sanar un animal herido es una de esas cosas que siempre han capturado mi interés. Es talvez el placer de ver reparado algo que estaba roto, construir un tesoro a partir de lo que alguien ya no quiere. Cuando era más jóven tenía aún más voluntad de rescatadora, hasta comprobar que los animales heridos son especialmente desconfiados y a veces muerden. Como la historia de aquella mujer que trabajaba en las fotocopias, hostil y grosera, me encantaba la franqueza de sus reacciones toscas. Me presentaba cada día preguntándole por las cosas que le gustaban, por su salud cuando estaba enferma y acordándome de su cumpleaños con un pequeño pastel. Un día note que sonreía cuando estábamos juntas y que al menos conmigo era amable. Sentía que a veces criaturas rotas sólo necesitaban un poco de atención y cariño. Termine la escuela y no la vi en mucho tiempo. Me entere después que un día dejo de ir a su trabajo y llevaba semanas encerrada en su de apartamento sin querer ver a nadie. Sentí mucha pena. Me imagine en un destino similar, toda mi infancia había sido advertida, nadie va a quererte. Y recordaba ese miedo de ser atropellada en la bicicleta o en los patines, abandonada en una cuneta, nadie se daría cuenta de mi ausencia, nadie me echaría de menos.