domingo, septiembre 24, 2017

Juan Villoro
(22-09-2017).- 
Eres del lugar donde recoges
la basura. 
Donde dos rayos caen
en el mismo sitio. 
Porque viste el primero,
esperas el segundo. 
Y aquí sigues. 
Donde la tierra se abre
y la gente se junta. 
 

 
Otra vez llegaste tarde:
estás vivo por impuntual,
por no asistir a la cita que
a las 13:14 te había
dado la muerte,
treinta y dos años después
de la otra cita, a la que
tampoco llegaste
a tiempo. 
Eres la víctima omitida. 
El edificio se cimbró y no
viste pasar la vida ante
tus ojos, como sucede
en las películas. 
Te dolió una parte del cuerpo
que no sabías que existía:
La piel de la memoria,
que no traía escenas
de tu vida, sino del
animal que oye crujir
a la materia. 
También el agua recordó
lo que fue cuando
era dueña de este sitio. 
Tembló en los ríos. 
Tembló en las casas
que inventamos en los ríos. 
Recogiste los libros de otro
tiempo, el que fuiste
hace mucho ante
esas páginas. 
 

 
Llovió sobre mojado
después de las fiestas
de la patria,
Más cercanas al jolgorio
que a la grandeza. 
¿Queda cupo para los héroes
en septiembre? 
Tienes miedo. 
Tienes el valor de tener miedo. 
No sabes qué hacer,
pero haces algo. 
No fundaste la ciudad
ni la defendiste de invasores. 
 

 
Eres, si acaso, un pordiosero
de la historia. 
El que recoge desperdicios
después de la tragedia. 
El que acomoda ladrillos,
junta piedras,
encuentra un peine,
dos zapatos que no hacen juego,
una cartera con fotografías. 
El que ordena partes sueltas,
trozos de trozos,
restos, sólo restos. 
Lo que cabe en las manos. 
 

 
El que no tiene guantes. 
El que reparte agua. 
El que regala sus medicinas
porque ya se curó de espanto. 
El que vio la luna y soñó
cosas raras, pero no
supo interpretarlas. 
El que oyó maullar a su gato
media hora antes y sólo
lo entendió con la primera
sacudida, cuando el agua
salía del excusado. 
El que rezó en una lengua
extraña porque olvidó
cómo se reza. 
El que recordó quién estaba
en qué lugar. 
El que fue por sus hijos
a la escuela. 
El que pensó en los que
tenían hijos en la escuela. 
El que se quedó sin pila. 
El que salió a la calle a ofrecer
su celular. 
El que entró a robar a un
comercio abandonado
y se arrepintió en
un centro de acopio. 
El que supo que salía sobrando. 
El que estuvo despierto para
que los demás durmieran. 
 

 
El que es de aquí. 
El que acaba de llegar
y ya es de aquí. 
El que dice "ciudad" por decir
tú y yo y Pedro y Marta
y Francisco y Guadalupe. 
El que lleva dos días sin luz
ni agua. 
El que todavía respira. 
El que levantó un puño
para pedir silencio. 
Los que le hicieron caso. 
Los que levantaron el puño. 
Los que levantaron el puño
para escuchar
si alguien vivía. 
Los que levantaron el puño para
escuchar si alguien
vivía y oyeron
un murmullo. 
Los que no dejan de escuchar. 
 
 
 
 
 
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ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN:
http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=120530
Fecha de publicación: 22-09-2017

lunes, septiembre 18, 2017

Lo que te sobra

Solo das lo que te sobra. Eso que no duele cuando te desprendes de el, que no ocupa energía en la mente cuando se planifica, eso que te encuentras en la estantería más llena de tu casa y piensas, de que necesito deshacerme pero que sea bonito? Yo quería que me dieras algo personal, algo que te hubiera costado tres días de trabajo duro, de los cuales estuvieras pensando en mi y mi cara de sorpresa, quería eso que te preocupa si me va a gustar o no, el 80% del espacio de tu maleta, el paquete lleno de cartas y películas frikis que te costó 80 euros para que llegara antes de mi cumpleaños, quiero uno de tus riñones (aún cuando te sobra uno) quiero el sacrificio de una virgen. En lugar de eso me regalas los aretes que ha escogido tu mamá para mi, nacidos de la plena culpa de pensar que su hijo es un patan con algunas mujeres, me regalas las notas que escribiste a nadie en especial y los muñecos que ya no quieres. Una foto para nadie y un collar que ya no te gusta. Siempre tienes un pretexto bonito como que el mundo es muy grande y tú ayer eras otra persona y que hoy no es responsable de lo que hizo ayer porque ayer es un hijo de puta. La verdad es que tire los aretes de tu mamá y todas las cosas que no te servían, porque no soy ningún basurero ni ninguna segundona. Y entonces con las palabras es como si tuvieras el corazón abierto y chisporroteando sangre en la palma de tu mano, pobre hombre poeta, sencillo y solitario, me imagino que es lo que quieres que piensen, que dices que eres tan feo que hasta tus fotos se pixelan, pero yo te he visto mirando y cortejando a las chicas guapas como trofeos, y dices que soy esa persona que era perfecta y compatible y es
de esos momentos en los que me hubiera gustado no tirar los aretes de tu mamá solo por el mero hecho de recordarme que solo podrías darme aquello que te sobra. No gracias cariño, que aunque ahora estés un poco más solo y tengas menos cabello, yo todavía me acuerdo de quien eres.

miércoles, junio 07, 2017

La mente es un jardín minado. Juicios de mis amigos, mis padres y hasta mi abuela. Si fallo no tengo donde caer.

viernes, junio 02, 2017

A pesar de todo insistías en que la gente no cambia. Interiormente pensaba que tú el primero deberías creer en el cambio, porque aquel que no cree en el cambio es un necio que reafirma sus necedades o peor aún, que no cree que tiene en si mismo la capacidad de ser mejor.

miércoles, mayo 17, 2017

amor animal es una cosa semejante a la devoción absoluta, suena enfermo como humano. Me gustan los gatos por eso, son más dueños de si mismos y tienen su peculiar forma de mostrar cariño no tan fácil de leer como con los perros. Mis gatos me han enseñado a ser respetuosa y paciente. Y en el estudio, donde no hay ventana ni luz natural, señor Iggy se me coloca incómodo prefiriendo mi regazo a la luz natural que baña el sillón de la sala, mientras termino las ilustraciones pendientes. Le acaricio debajo del collar que es donde mas le gusta, gracias por tu compañía gatito.
Tenía la sensación extraña de que mi tasa del café estaba siendo utilizada como rehén. Ese pequeño miembro de la familia esperando ser rescatado junto con todos los miembros de anteriores secuestros fallidos, todos los días, el recordatorio de tener que rescatar la tasa.
16 de mayo es un día después del cumpleaños de Omar Beltrán, pero me dirijo con pasos temerosos bajo el sol de inicios de verano. Me cuelgo del barandal cuando la fuerza me abadona y respiro hondo e intento recordar que soy polvo de estrellas. La puerta baila literalmente.
Papeles, muchos papeles y mi incapacidad para recordar instrucciones. La tasa es recuperada con éxito, los adioses son repartidos y el lugar desalojado para conformar otra historia más que espero pronto sea recuerdo.

lunes, mayo 15, 2017

Era un principio prometedor y color de rosa, como si el cuarto de los regalos estuviera listo para abrirse. De haber sabido lo que se abría, hubiera sacado mi paraguas o el bestseller de autoayuda. Dos dermatitis en las axilas, laringitis una vez al mes, el eczema de los ojos y una que otra gripilla. Como si a mi cuerpo repentinamente le hubiera dejado de interesar la vida.

domingo, mayo 07, 2017

Son días que es como si las lágrimas fluyeran como una presa rota, dice que escriba 5 cosas que positivas o que me han sorprendido y me sentiré mejor.
1. Poder escribir y vaciar sentimientos horribles para que se conviertan en otra cosa.
2. Que tengo la posibilidad de tener este tiempo que puedo invertir con personas que quiero como mi prima o mis amigos.
3. Que estoy rodeada de gente súper interesante.
4. El primer momento de la mañana, cuando suena mi alarma y solo escucho los maullidos ansiosos porque para ellos eres una especie de rockstar y no pueden esperar para decir hola.
5. Que la vida está llena de placeres absurdos que no tienen ningún objetivo como la hora del vermut, bordarse un estampado en el hombro de la chamarra, aprender a patinar a los 27, piezas deformes de cerámica, poder curar a un animalillo herido, hacerlo tuyo, las croquetas de setas y los pulpos a la gallega.
Mi tristeza es una canción que se me presenta suave y peligrosa. Es el bamboleo de una serpiente que te sorprende mientras estás dormido o incluso peor cuando intentas despertarte. Como cuando intentas dormir después de hacerte un piercing y no hay costado correcto donde recargarse, cuando todas las posiciones parecen erróneas y dolorosas. Mi tristeza se parece a Marte que centellea de colores en un cielo silencioso y sin estrellas. A veces es como si lo único que esta correcto es el que me sienta triste, por todo, por esta era de máquinas hostil y fría, por la esclavitud laboral, porque todo es tan barato y hecho en china, por trump, porque a uno ya no le permiten morir por ignorancia, por las alergias a los gatos, todas las relaciones pasadas y los fantasmas de las personas que hemos querido, por la ira contenida, la inspiración y el ardor que provoca querer hacer algo con las manos mancharse de tinta y ver que en esta década ya no encaja.

jueves, mayo 04, 2017

Esta ciudad está vacía. Y recorro sus calles y sus diferentes adoquines y distingo esta incomodidad extraña que se combina entre vomitar en el basurero más cercano y la sensación de que todo esto está hecho de plástico o de cartón. Odio esta ciudad, ahora mismo solo me trae recuerdos dolorosos.

miércoles, mayo 03, 2017

El estomago es un hueco, un agujero infinito cuyo vacío solo me recuerda el vacío de todas las otras cosas. No es esta idea romántica de estrellas y cosmos. Es esta idea que lastima y me vence en la mañana cuando hay que mover el cuerpo o levantarse del colchón, el vacío pesa tanto que me quedo derrotada en el suelo sin saber muy bien en que momento o como es este episodio tan complejo y donde quedaron todas las ganas de encontrar las horas y el sol y las personas y el mundo. Ayer caminaba por la calle buscando el maldito colchón inflable y solo tenía ganas de quedarme ahí, revolcándome en la mugre, ey estoy aquí pero no se fijen que esta es mi residencia habitual. No me puedo levantar, no me puedo levantar.

martes, mayo 02, 2017

Y mientras veía horrorizada mi vida profesional y mi relación de pareja desmoronarse y caer como una torre que se va haciendo añicos en el aire, me tome mi doble dosis de pastillas mientras me recostaba en el balcón de la casa, mirando los mechones  de mi oscuro cabello revolcarse en el polvo y la mierda del suelo que llevaba meses sin limpiar. Me preguntaba si me encontraba en la cima de la dificultad de todo esto, si todo este problema estaba solo en mi mente descontrolada. Dices que cuando estás mal me vengo a bajo, yo me pregunto qué sentirías si no me importara tu estado de ánimo y que estés bien y que no estés enojado o triste. Ver caer Torres, porque está no es la primera vez que caen es un momento confuso, puedes entrar en pánico y pensar en la incertidumbre de lo que viene después, también puedes simplemente quedarte inmóvil y disfrutar del espectáculo porque al final ya da igual, vas a empezar de cero. Ay cariño, mi querido primer gran amor. Es como difícil soltar y dejar ir y ver que en realidad muchas cosas incluidas el amor o el interés de una persona la mayoría de las veces no están en manos de uno. Pensé en ya, dejar que todo se precipite, pasar este tiempo de destrucción sin ti. Me da miedo, eres mi casa, mi hogaza de pan, los ojos negros que sobrecogen en su misterio. Hombre callado, más cerrado que los secretos de estado. Aprendí que no debo depender de ti y si hoy o mañana ya no me quieres no pasa nada, no pasa nada porque todo pasa y por ti he luchado tantísimo dejando lo mejor con los corceles, armaduras y espadas, a veces el amor no es suficiente.

martes, abril 18, 2017

Me desperté el viernes de Semana Santa y escribí un cuento sobre la señora que vive en mi cabeza, comenzaba así:

Pasaron cinco años y medio. Cuando comencé me prometí a mi misma que no permanecería más de cinco. El cuerpo me recordó ese pacto que habíamos sentenciado firmemente hacia tanto tiempo, podía sentir en El Centro de las manos y a veces en los pulmones como guardado dentro de una cáscara, el terror y la conciencia de haber alcanzado el punto de inflexión prometidos y no, no aceptaba ningún intercambio ni barato ni atractivo por un par de meses o años de más. 
-Dijiste 5 años.
Mi colapso final fue un viernes, no podía haber sido en otro día, por supuesto. Ese día que habíamos vuelvo del norte del país de ver a los clientes, llegue a las dos de la mañana. No pude dormir del ajetreo del viaje y pensando en toda la lista de cosas que tenía que hacer al día siguiente, pero el día siguiente era viernes y los viernes se sale temprano y sentía que en unas horas más mi mente sería mía otra vez, mi espacio privado. El viernes temprano ya estaba sentada en la oficina y lista para trabajar, me habías dado tu maleta todo el viaje, no se me pago el taxi pero tú si te habías permitido llegar dos horas tarde porque necesitabas dormir. 
Transcurría el día que se alargaba y alargaba en tareas incomprensibles y absurdas que se multiplicaban casi milagrosamente, en mi interior escuchaba el diálogo de siempre.
- ay pequeño ratoncito, tú que pensabas que el viernes era para ti, en serio pensaste que esto sería tan fácil??! Ay por favor, dime que no, dime que no te imaginaste a ti misma caminando temprano, cuando todavía hay sol, la cuesta de Marina rumbo a tu casa?? Ay que dulce, si lo hiciste!!! Me encanta como desperdicias tu vida aquí, haciendo florecitas, tú que podrías ser más fuerte que esto, pero eres tan dócil, tan humilde, te han domesticado tan bien, mírate, con tu correa puesta, este viernes que decías que eras dueña de ti misma. 
Gordas y calientes lágrimas de rabia y cansancio caían en mi escritorio y en mi teclado y destruían mi discreto maquillaje. El torrente no cesaba mientras miraba que en efecto, el día iba pasando y se empezaba a hacer de noche. Apague la compu, agarre mis cosas y me iba a casa.
-no no, a donde vas? 
-estoy muy cansada, ya me voy a mi casa.
-no no, espérate a ver si esto ya se acabó. 
Me quité mis cosas y me senté como niña castigada mientras esperaba a que ese algo misterioso se manifestara en algún sitio. Escuchaba la risita de ese ser retorcido interior, como si estuviera en el cine mirando la comedia más taquillera de la temporada, La vida de Jimena y todo lo que puede salir mal.
Al final agarré mis cosas y me largué, enojada con ella, enojada conmigo y triste de saberme esclava de esta situación en la que voluntariamente me había puesto.
-Creo que esto te enseña a eso que siempre has sabido cariñito, no le creas a esa gente, o sea, me encanta que siempre confías en todo el mundo y te traicionan o te dañan y luego con el siguiente vuelves a confiar igual y justificas y asumes la culpa como tuya, a mi también me encantaría ser tu amiga y putearte y explotarte y hacerte hacer todo lo que yo digo, pero nosotras no somos amigas verdad? Y nunca vas a hacerme caso cuando te doy todas mis listas de cosas que creo que debes hacer ni vas a seguir mis controles de calidad, que bueno, yo se, yo sé, yo solo soy una comercial y no tengo ni idea de arte ni de diseño, pero oye, si no soy yo quién te mete en cintura. O bueno, ya lo sabes, quizá somos más amigas de lo que tú piensas, porque al final aunque intentes ignorarme, sé que escuchas mis comentarios, y tenemos esta relación jerárquica de amor odio tan parecida a la que guardas con todas esas personas que no te entienden, y que dicen ser tus amigos.

Tras el último punto, que parecía caer negro y pesado al final de todos los enunciados no parecía haber espacio para ningún tipo de continuación. Suspiré pesadamente despertándolo sin querer.
-Que haces?
-Estoy escribiendo un cuento del que no sé cuál es el final y que se me ha tornado inesperadamente oscuro.
Se lo leí en voz alta mientras acariciaba mis costillas.
-Cuál crees que es el final? Puedes contarme un final feliz para esta historia?
Me sorprenden ambas lagrimillas que se resbalan instantáneas hasta mi almohada.

Me comí tu queso mientras dormías. Te escuchaba roncar mientras daba mordiditas a las lonchas de tu gouda de súper con cierta sensación de culpa. Los gatos campaban en tu lugar del sillón, que cuando no estás parece gustarles mucho. Mi día es extraño, como cuando haces una pintura y primero pones los contrastes para luego cubrirlos con veladuras de pintura, así veo mi tristeza a veces. Me pregunto si es la sucesión lógica de la ansiedad o si solo es la ansiedad bajo el efecto del alprazolam, bajo la veladura y el suave color de esta medicina. Hoy dibujaba una señora vestida con un estampado de flores amarillas y el fondo era azul grisoso, y las rayas y los perfiles son los típicos que dibujas cuando estás cansado a las últimas horas del día, líneas cansadas como mi pobre cabeza eléctrica. Como cuando llevas 4 o 5 meses de intensa pelea y los monstruos siguen saliendo por las coladeras.

viernes, abril 14, 2017

Me desperté el viernes de Semana Santa y escribí un cuento sobre la señora que vive en mi cabeza, comenzaba así:

Pasaron cinco años y medio. Cuando comencé me prometí a mi misma que no permanecería más de cinco. El cuerpo me recordó ese pacto que habíamos sentenciado firmemente hacia tanto tiempo, podía sentir en El Centro de las manos y a veces en los pulmones como guardado dentro de una cáscara, el terror y la conciencia de haber alcanzado el punto de inflexión prometidos y no, no aceptaba ningún intercambio ni barato ni atractivo por un par de meses o años de más. 
-Dijiste 5 años.
Mi colapso final fue un viernes, no podía haber sido en otro día, por supuesto. Ese día que habíamos vuelvo del norte del país de ver a los clientes, llegue a las dos de la mañana. No pude dormir del ajetreo del viaje y pensando en toda la lista de cosas que tenía que hacer al día siguiente, pero el día siguiente era viernes y los viernes se sale temprano y sentía que en unas horas más mi mente sería mía otra vez, mi espacio privado. El viernes temprano ya estaba sentada en la oficina y lista para trabajar, me habías dado tu maleta todo el viaje, no se me pago el taxi pero tú si te habías permitido llegar dos horas tarde porque necesitabas dormir. 
Transcurría el día que se alargaba y alargaba en tareas incomprensibles y absurdas que se multiplicaban casi milagrosamente, en mi interior escuchaba el diálogo de siempre.
- ay pequeño ratoncito, tú que pensabas que el viernes era para ti, en serio pensaste que esto sería tan fácil??! Ay por favor, dime que no, dime que no te imaginaste a ti misma caminando temprano, cuando todavía hay sol, la cuesta de Marina rumbo a tu casa?? Ay que dulce, si lo hiciste!!! Me encanta como desperdicias tu vida aquí, haciendo florecitas, tú que podrías ser más fuerte que esto, pero eres tan dócil, tan humilde, te han domesticado tan bien, mírate, con tu correa puesta, este viernes que decías que eras dueña de ti misma. 
Gordas y calientes lágrimas de rabia y cansancio caían en mi escritorio y en mi teclado y destruían mi discreto maquillaje. El torrente no cesaba mientras miraba que en efecto, el día iba pasando y se empezaba a hacer de noche. Apague la compu, agarre mis cosas y me iba a casa.
-no no, a donde vas? 
-estoy muy cansada, ya me voy a mi casa.
-no no, espérate a ver si esto ya se acabó. 
Me quité mis cosas y me senté como niña castigada mientras esperaba a que ese algo misterioso se manifestara en algún sitio. Escuchaba la risita de ese ser retorcido interior, como si estuviera en el cine mirando la comedia más taquillera de la temporada, La vida de Jimena y todo lo que puede salir mal.
Al final agarré mis cosas y me largué, enojada con ella, enojada conmigo y triste de saberme esclava de esta situación en la que voluntariamente me había puesto.
-Creo que esto te enseña a eso que siempre has sabido cariñito, no le creas a esa gente, o sea, me encanta que siempre confías en todo el mundo y te traicionan o te dañan y luego con el siguiente vuelves a confiar igual y justificas y asumes la culpa como tuya, a mi también me encantaría ser tu amiga y putearte y explotarte y hacerte hacer todo lo que yo digo, pero nosotras no somos amigas verdad? Y nunca vas a hacerme caso cuando te doy todas mis listas de cosas que creo que debes hacer ni vas a seguir mis controles de calidad, que bueno, yo se, yo sé, yo solo soy una comercial y no tengo ni idea de arte ni de diseño, pero oye, si no soy yo quién te mete en cintura. O bueno, ya lo sabes, quizá somos más amigas de lo que tú piensas, porque al final aunque intentes ignorarme, sé que escuchas mis comentarios, y tenemos esta relación jerárquica de amor odio tan parecida a la que guardas con todas esas personas que no te entienden, y que dicen ser tus amigos.

Tras el último punto, que parecía caer negro y pesado al final de todos los enunciados no parecía haber espacio para ningún tipo de continuación. Suspiré pesadamente despertándolo sin querer.
-Que haces?
-Estoy escribiendo un cuento del que no sé cuál es el final y que se me ha tornado inesperadamente oscuro.
Se lo leí en voz alta mientras acariciaba mis costillas.
-Cuál crees que es el final? Puedes contarme un final feliz para esta historia?
Me sorprenden ambas lagrimillas que se resbalan instantáneas hasta mi almohada.

jueves, abril 13, 2017

Quiero ser la rayita roja de tu bufanda, ese elemento extraño que te inquieta en el mar de azules que llamas control. Quiero ser la cana que se alza blanca, rizada y rebelde por encima de la negrura de tu cabello. Recuérdame así, necia, irreverente y contradictoria, la borracha de la fiesta, la primera persona que suelta el llanto, el drama y la risa. Un chapuzón en agua helada, una bofetada sin ningún motivo, la ola de calor, de frío, el golpe seco en la boca de tu estómago. Quiero ser el mejor cumpleaños de tu vida, tu día de mala suerte  y ese momento intermedio ente el sueño y la vigilia, un cuento de tu infancia y la primera lagrima de decepción adolescente.