martes, febrero 20, 2018

Después de los antidepresivos veo mi tristeza como se ve a una mascota que no se puede tocar, como un lagarto o una tortuga carnívora. La identifico como se me enreda en el cuerpo y aun cuando me siento mortalmente triste, probablemente prefiero esto a no saber exactamente como me siento. Cuando era joven convertía todas mis lagrimas en melancólicos dibujos, ahora mismo que no adoro dibujar, la mayor parte del tiempo me quedo solo con las lágrimas. 

jueves, febrero 15, 2018

Este es tu dolor y esta es tu tristeza. Que se sienten intensos como árboles enraizados en lo más profundo de tus entrañas. Dicen que cuando vienen estas oleadas tan intensas de sentimientos no debes bloquearlo y solo debes dejar que te invada por un momento y que se vaya solito como cuando llega una ola y te revuelca. Dejar que te lleve sin pelear, hasta que la marea te devuelva a la playa, medio mareado pero vivo.

domingo, enero 07, 2018

1.

Navidad
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Me gustaban las mañanas sobre todo, el árbol lleno de regalos. En la infancia era bonito el día anterior porque veía a mis primos y había juegos y expectativas y uno iva más o menos arreglado a la cena. Me gustaba ver a mis abuelos como árboles fuertes sosteniendo a toda la familia. Muchas risas gritos y bailes. Un programa de actividades a seguir ese día. Peleas también. Mi hermano y mi primo un año hicieron una película de plastilina sobre toda la familia. Nos moriamos de la risa de vernos retratados en esos personajes horribles y cómicos. Yo era un personaje súper plano, una niñita con sonrisa boba y una camiseta con un happyface jaja. Me da risa ahora. Siempre admiré su capacidad para crear cosas sorprendentes, su inteligencia y esa forma que tenía de abrazar y amar su forma de ser por más extraña que fuera. Me gustaba la seguridad raruna de mi hermano, su genialidad y su fuerza. Era quizá en momentos públicos como las navidades en familia o así donde la veía desplegarse en todos sus colores.
A parte de ello estaba la magia. El pensar que había un ser sobrenatural que solo ese día pensaba en concederte tus deseos. Era quizá el día en que uno es el jefe, aún más importante que el cumpleaños donde uno es manipulado, en navidad los niños son lo más importante.
De todas esas experiencias lo que más recuerdo es el tumbling, la mansión de los playmobil el horno de alacranes y criaturas, los mágic nursery... es un poco triste pensar en lo que se convirtió después para simplemente acabar desapareciendo, me imagino que es un poco la idea de que esos pilares robustos y la fuerza que sostiene a la familia simplemente se va desplazando y aparecen nuevos árboles y nuevos núcleos separados de lo que era.
La navidad se convirtió en un evento podrido en el que veía a mi mamá competir con sus hermanas y a mi papá convivir con un grupo de gente que no le caía bien. A ambos este evento les hacía muchísimo daño. A mi papá porque supongo que le recordaba que era un elemento incómodo y no requerido y a mi mamá porque despertaba su parte perfeccionista y competitiva más tóxica, le recordaba a su vez todos los fracasos dolorosos de su vida, parecía ser la navidad un recordatorio doloroso de todas las expectativas sobre su genialidad que simplemente se habían ido a la nada, en un pueblo de nadie, sin dinero y con un hombre al que nadie soporta y que es tan difícil de manejar. Me imagino la angustia que debería sentir al pensar que no estaba al mando de su vida, de ir en el asiento del copiloto. Así que entiendo el día siguiente, la verdad es que en la adolescencia le agarre casi una fobia a la navidad porque solo veía como se aproximaba esta avalancha de sentimientos negativos en mis padres y no sabía muy bien cómo ayudar, en realidad no se les podía ayudar. Mi mamá lloraba mucho después de estos eventos, siempre la percibí como un ser frágil y sensible. No me gustaba esto, quería que peleara más y que fuera más resistente en sus sentimientos y respecto a las críticas. También está fragilidad ahora siento que es parte de su encanto, una persona muy inocente e incorrupta, alguien que no se ha endurecido con el tiempo y siempre permanece abierta al dolor, creo que es una cualidad extraña.
Cuando me fui de casa la verdad es que sentí alegria de dejar las navidades atrás. Ya no era niña y ya no había magia para mi. La última que recuerdo fue cuando mi hermano estaba enojado conmigo y no me hablaba. Yo creo que nunca pude aceptar que ya no me quisiera, así que estaba por todos los medios intentando recuperar su cariño. Recorrí media ciudad hasta que encontramos al señor papa con el disfraz de Darth Vader relleno de señores papa storm trupers. Pensaba que era un regalo que le encantaría. El seguir con su indiferencia me causó gran decepción y en cierto sentido derrota de saber que no podría hacer nada para recuperar a mi mejor amigo de toda la vida.
Ahora la navidad para mi es pacífica y neutral. La invierto con mis amigos de cocoyoc o la gente que está sola aquí, son agradables porque cocinamos y hacemos juegos y es ligera y nadie se enoja o compite. Compartimos simplemente el tiempo mientras estamos lejos de nuestras familias. A veces le regalo cosas a luis, a veces no, me gusta esto, regalar porque ves algo que es perfecto y si no no pasa nada, nada es forzoso como debería ser la vida. Después de esa última navidad familiar trágica en la que nos desterraron de sus fiestas recuerdo que el ver las fotos juntos o las tarjetas con los nombres de cada integrante de la mesa me producía dolor, era una sensación extraña como que puedes borrar a alguien de la realidad simplemente quitando su nombre y su tarjeta de la mesa. Así me borro mi familia.

2. Objetos

Siempre pensé que era un Jedi. No exactamente un Jedi pero si sentía que en cierto sentido navegaba en el universo como parte de el y lo sentía fluir a través de mi y hacia mi tanto positiva como negativamente, me gustaba la idea de aceptar las cosas buenas y malas sin diferente sentimiento. Por ello siempre fue importante para mí juntar objetos que me permitieran dialogar más íntimamente con el cosmos. Quizá en mi adolescencia había aprendido simplemente a encontrar paz y sosiego en el sonido del viento acariciando las hojas del ficus, pero cuando era más pequeña buscaba respuestas por ejemplo en los libros de hechizos y en mi tarot osho, me gustaba leer la Palma de la mano, la numerologia e interpretar el pozo del café. Mi cuarto era una biblioteca paranormal infinita, quizá por ello era una especie de compendio interesante para las niñas de mi clase, a la vez atraídas a la vez avergonzadas porque a esa edad nadie se atreve a ser diferente. Perteneces a una secta escuche muchas veces. 

3. El primer día del colegio.
Me gustaba el primer día. La sensación de novedad y desconocimiento para mi siempre ha sido motivadora. Donde no hay nada se puede construir todo, me gustaba ver caras desconocidas e intentar construir historias sobre ellas. Por ejemplo el primer día que recuerdo fue en preprimaria, íbamos simplemente a ver que todos nuestros útiles estuvieran completos y después nos íbamos a casa. Ese día conocí a personas importantes. La miss Silvia, de esas mujeres gentiles, sensibles y ala vez duras que fue de las primeras mujeres a las que admiré por su fuerza y generosidad, era una mujer que era inevitable querer, cabello negro azabache y labios rojos carmín, la pir pálida como una perla. Conocí a Regina, una niña tan alegre y solar que resultaba bastante repelente, yo era noche y mientras en mi todo era silencio ella era una niña brillante y exterior. Me daba náusea su optimismo y el ritmo con el que bajaba las escaleras de piedra como dando saltitos. Conocí a Rafa que ha sido de las personas que más he querido en mi etapa de juventud temprana. Hombre niño primer amor que me había concedido un par de pistas sobre lo que me gustaría en el futuro. Alguien que me hiciera reír y que fuera mi mejor amigo, un par de ojos bonitos y simplicidad para salir a volar una cometa.

4. Cuando era pequeña yo tenía una imaginación exhuberante
Cuando era pequeña le tenía muchísimo miedo a mi papá y tenía constantes pesadillas de que el me perseguía estilo terminator o que era un duende malvado esperando castigarme.
Cuando era pequeña a veces sentía que mi vida era muy solitaria, siempre fui una niña muy melancólica.
Cuando era pequeña tenía el cabello largo y enredado, mi mamá renunció a intentar peinarme porque también me dolía mucho. Por ello en la escuela creían que era una especie de bruja y algunos niños me tenían miedo.
Cuando era pequeña aprendí a ser valiente a pesar de tener mucho miedo, y que uno debe de defender sus ideas aunque todo el mundo piense diferente
Cuando era pequeña tenía una idea muy ideal sobre el amor. Me asustaban los niños porque para mi eran criaturas bonitas y misteriosas que yo no entendía, pero me gustaba imaginar sus vidas y pasatiempos secretos.
Cuando era pequeña odiaba mi nombre porque pensaba que sonaba gangoso.
Cuando era pequeña me quede sin amigos muchas veces, pero ello me enseño lo que se siente empezar de cero y encontrar cierto placer en la novedad e incluso en la soledad. 
Cuando era pequeña me gustaban los deportes y era buena en ellos, especialmente los que requerían de reflejos y velocidad.
Cuando era pequeña descubrí el placer del dibujo, que aunque yo sentía que no es que fuera buena simplemente adoraba intentar plasmar las imágenes que veía en mi cabeza, siempre se trataba de narrar historias. 
Cuando era pequeña la miss mire me persiguió y acoso como una señora amargada y horrible, la odié y temí mucho 
Cuando era pequeña aprendí a refugiarme en mi imaginación y era tan rico y tan interesante que en realidad tuve que ir al psicólogo y que esté me sugiriera pasar más tiempo en el exterior.
Cuando era pequeña coleccionaba estampitas y álbumes irisados.
Cuando era pequeña adoraba e idolatraba a mi prima por encima de todas las mujeres, era una fascinación muy extraña.
Cuando era pequeña me costó mucho aprender a andar en bicicleta y lo logré gracias a la pasciencia y el amor de mi hermano que nunca perdió el interés. Intente aprender a patinar pero falle.
Cuando era pequeña los niños de clase detectaron que era diferente y disfrutaban haciéndome sufrir y provocándome. Me sentí muy aislada y sola en ese periodo.
Cuando era pequeña descubrí una fascinación por mi cuerpo desarrollándose y por vestirlo y expresar mi identidad a través de él 

5. Fotografías

Cecy en los volcanes
Los volcanes era un lugar sagrado en mi juventud. En los momentos de ira, en los momentos de soledad y tristeza volcanes era mi refugio, la amistad de Cecy era mi refugio también. Cuando miro esta foto escucho silencio, a veces el sonido del viento y el sol poniéndose anaranjado sobre los terrenos baldíos. Frío en invierno, pero siempre paz interior.

Colección de mi papá durmiendo
Mi papá se duerme en lugares públicos todo el tiempo, me gusta fotografiarlo cada vez que puedo. Para mi esta colección es una especie de exorcismo del demonio que solía representar en mi infancia. Veo a mi papá con ternura y con risa y esto me quita la fuerza y el poder tirano que yo le había concedido cuando era pequeña

Foto de mi prima como diablo y yo como rey mago
Me veía ridícula y horrible, pero disfrutaba mucho el tiempo en el que nos podíamos reunir y hacer actividades juntas, como tener una hermana con la que compartir cosas, de quién aprender. Disfraces e identidades, quizá todo el tiempo se trató de ello, imaginar y esperar.

Combo de fotos para el examen de la esmeralda.
Conseguí esa cámara para practicar composición. Adoraba esa cámara, adoraba capturar cada momento de aquel periodo. Salir a fotografiar los árboles, según yo haciendo fotos artísticas, fotografiarme cuando estaba fea cuando estaba falsa cuando estaba bella, pretender encontrar un instinto artístico en todos aquellos objetos, en las personas, La Luz y sobre todo los retratos. Me gustaba la idea de encontrar secretos o verdades en las caras de cada quien.

viernes, diciembre 29, 2017

Me había sugerido retomar escribir, dice, escribe al final del día como si fuera un premio. La verdad es que desde F había perdido la costumbre de escribir sobre cualquier cosa y me costaba pensar en algo que hubiera hecho en el día que fuera merecedor de un premio. Bueno, hoy he conseguido levantarme. De repente estas pequeñas acciones habían cobrado el peso de pequeñas hazañas, casi como un mal chiste sobre ser freelance. Así que comencé a escribir sobre estos pequeños pasos.

Era uno de esos sueños en los que estaba segura que Julia vivía y se paseaba con su cola esponjosa entre mis piernas. Comenzaba a contar con los dedos los años que llevo fuera de casa y de repente resultaba que Julia tenía 16 años. Cuando me desperté me di cuenta que el gato reinante no es Julia, sino Pepita y que este año en efecto cumplió 16 años desde que me la regalaron cuando cumplí 17. Puedo contar mi vida en gatos, esas pequeñas criaturas que son como banderillas acolchadas y que a pesar de no tener nada que hacer siempre van por ahi como si tuvieran prisa.

jueves, diciembre 14, 2017

La única mascota desagradable a parte de la tortuga muerde dedos de mi hermano, siempre había sido mi miedo. Yo lo sentía como ese tipo de animal que sigue estando medio asalvajado y que es suficientemente grande para temer alguna reacción inesperada, desde el día que me mordió el Akita an la cara a los 6 años, aprendí que aún el animal más doméstico y amigable de repente puede enloquecer sin previo aviso. Me infunden mucho respeto los animales grandes, me infunde también mucho respeto las cosas y las decisiones que me hace tomar mi miedo.
Cuando era pequeña mi mamá decía que había que meter al miedo en un costal gigante y aunque lo llevabas contigo él no fuera el que te llevara a ti en el costal. Yo no es que me sintiera dentro de un costal, pero si a veces sentía como si mi miedo que era un lobo gigante me llevara montada en su lomo, arrastrándome por todo el pueblo como una víctima de mi misma y el reinado dictatorial del lobo.
Estos días lo observo todo con cierta distancia, desde el día de la crisis mental no siento ninguna experiencia igual que antes. Quizá estar en la perspectiva del vacío y sentir que no tenía nada me había regresado a esa alegría primigenia de cuando uno es pequeño y necesita poco para ser feliz. Entonces, cuando siento mi vaso interior inundado de azul me pregunto qué cosa es esta y no veo al miedo pero tampoco se me antoja pararme en la mañana ni pintar ni ninguna de las otras cosas que amaba.

domingo, diciembre 10, 2017

Después de la última nota me quede un poco perpleja. Después de todos estos meses había conseguido que la rabia el rencor y el miedo se me difuminaran entre el yoga, los amigos y la pintura. Te mande un mensaje proponiendo un vino, algunos días después me respondiste que gracias pero no. Y que te había maltratado todos estos meses como si no fueras nadie y que tu corazón ya no podía más. 
Lo primero que sentí fue indignación. Pensar que fueran como fueran las cosas siempre serías tu la victima y yo la tirana, así que en un instinto de mi alterego borracho te dije un par de cosas lo más frío que pude, borré tu contacto y te quite de mis redes. Me daban tristeza varías cosas, que nunca hubieras sentido que hiciste algo incorrecto o al menos ambiguo, que hubieras manipulado la verdad para hacer que las cosas fueran hacia tu esquina y que encima en mi momento más vulnerable me mandaras ese mensaje horrible para decirme que no tenía autoestima y que mi experiencia como diseñadora textil era como de chocolate y que era una frágil y un ser pequeño al dejar que Joana me rompiera el corazón cuando en realidad habías sido tú con la intensidad con la que vives el trabajo. Me había dolido el último día que a pesar de verme llorar, temblar y colapsarme, tuvieras la sangre fría de llegar tarde ese día y pedirme que como todos los viernes, me quedara unas horas más. Todos esos meses me sentí engañada porque no fui advertida que tendría que pagar un precio tan alto por un cambio de aire. Y no podía explicarme a mi misma porque alguien que había querido tanto podía hacerme algo que yo no le haría ni a alguien que me cae mal.
El pensamiento general era darle tiempo, esperar que se enfrien las cosas, que me sienta mejor y que salga de mi crisis. Muchos meses con doctores, pastillas y emociones descontroladas. A veces me llegaba algún mensaje tuyo diciendo como que me echabas de menos o que feliz cumpleaños y así. Nunca deje de responder, pero mi cuerpo tampoco encontraba la careta para fingir que nada había pasado. Debía confrontarte? Debía soltarte todo el cúmulo de emociones negativas que sentía respecto al trabajo, respecto a mi misma y respecto a ti? Tratarías esos sentimientos con respeto o me soltarías uno de tus fríos diagnósticos? Antes de hablar, antes de pelear siempre pienso las cosas muchas veces, las palabras albergan un poder tan sobrecogedor que uno puede alterar el mundo de otra persona muy fácilmente, uno puede pisar las florecitas de un jardín sin querer. Pensaba que contigo no ganaría nada porque no tenía sentido lastimarte, si no había obtenido empatía en mi colapso probablemente la obtendría menos en mi ira y mi locura. Mejor seguir enfriando.
Después de octubre me sentía mejor, con el nuevo medicamento y un poco de trabajo nuevolas cosas empezaban a caminar lentamente. En un día de borrachera me anime a escribirle a mi antiguo jefe y le propuse algo que mi alterego borracho estaba segura que saldría bien. Concretar el trato tomo algunos meses. Yo decidí ya no consultarte nada respecto a mi vida profesional, porque tus intereses ya habían chocado con los míos y decidí que para ser mi mejor amiga solo tenía que tomar en cuenta mi propia opinión y mis deseos.
Te sentiste profundamente ofendida y herida y describes este periodo como si hubieras recibido piedras cada vez que escuchabas de mi y yo no te decía nada. Siento a veces que en mi vida se repiten ciertos patrones que soy incapaz de romper. Como cuando era adolescente y mi mamá se empeñaba en saber mi vida sexual o en el anterior trabajo que mi compañera tenía que opinar de todas las decisiones que tomaba, era como sentir que mi vida no es mía, que todo el mundo tiene un freepass a mi intimidad, mis secretos y las cosas que hacen sentir vulnerable. Quizá está es la primera vez que intento romper el patrón y ser dueña egoísta y fuerte de mi misma. Claro que me dolió sacarte de mi vida, pero me duele más mirarme a veces como un simple peón de las situaciones. 
Tiempo después de que dejamos de escribirnos algunas veces le daba vueltas al asunto, pensando en las cosas que yo había hecho mal y las cosas que tú habías hecho mal y en que momento esa persona con la que solía patinar y emborracharme se había vuelto tan diferente a mi.
Después encontré un artículo acerca del ghosting que una vez más me hizo replantearme si habría hecho bien, decía que uno al aislar de la vida de uno a alguien que afectivamente era muy importante dejaba cicatrices especialmente difíciles de curar y sobre todo en personas con baja autoestima.  Es feo mirarse a uno mismo como una mala persona pero a veces cuando uno elige para uno mismo no puede ser amigo de nadie más. 
Me metí en una aplicación para las enfermedades mentales pensando en mitigar mis constantes dudas sobre la medicación, los efectos secundarios y los temores sobre volver al trabajo. 
Aparece este hombre grande, se llama Collin y cocina lo que cultiva de su huerta. Suelta algún mensaje que me saca una sonrisa en un día difícil.
-tengo miedo de que me vuelva a pasar
-no volverá a pasarte, eres más fuerte.
Me doy cuenta que en cierto sentido tiene razón, no sé si soy más fuerte pero si soy más fría. 
Aparece otro hombre con el que inicio una conversación bastante simple pero me hace reír un poco.
-y tú porque estás aquí? 
-bueno, me gustaría ayudar y compartir
-el que ayuda también suele necesitar ayuda, cuáles son tus demonios?
-ansiedad y depresión, un poco mainstream.. y tú?
-Yo soy adicto al sexo entre otras cosas...
-uy, la verdad es que es algo de lo que no entiendo. 
-bueno, tiene sus cosas divertidas.
-divertido?? Que puede tener algo así de divertido? 
-ayer cogí con una mujer casada.
-ah- se abre un vacío incómodo.... no se que decir en estos casos.
-bueno, esque necesito sentirme deseado, esa es la raíz de mi adicción... de que color son tus bragas?
-preferiría no hablar de mis bragas...
-pero si solo es una prenda de ropa
-pues si solo es un color, no entiendo el morbo.
-bueno da igual, no me tienes que decir de que color son. Pero oye - y me manda un diagrama de calzones con diferentes formas y modelos- de que tipo son?
- en serio quieres hablar de mis bragas?
-va venga, dime de que color son
-Dios, que obsesión, son verde agua, que más da?
-oh extraña elección... ahora se que color son tus bragas
Y luego abre una conversación sobre el incesto y cosas desagradables que no se que tienen que ver con la salud mental. Le digo que ya me tengo que ir.
Después comienzo a hablar un poco más con Colin que siempre tiene mensajes pomposos y rebosantes de expresiones amorosas como estoy muy orgulloso de ti ángel que callo del cielo, y ese tipo de oraciones dirigidas a la gente en general de la aplicación. Me pareció dulce, me sonó también un poco gay. 
Después de unos días en los que me da ánimo en la mañana y le doy ánimo en la noche, se empieza a poner intenso y me asusto y borro la aplicación. La comunicación hoy en día se ha vuelto sumamente compleja. Nunca sabes realmente quién está del otro lado del teclado o del teléfono. Yo pensaba que era una aplicación de ayuda a las enfermedades mentales y resultó una aplicación donde la gente liga.

sábado, diciembre 02, 2017

Empezar una pintura es difícil. Nunca sabes exactamente si lo estás haciendo bien y a veces de tanto repasarla terminas o bien rompiendo el papel o consiguiendo un tono de piel pastoso y horrible. A veces es bueno poner un par de capas y por mas frustrado que uno se encuentre dejarlo secar para el día siguiente, no solo se seca la pintura, también se refresca la perspectiva pero es un soltar y un dejar ir que quizá es beneficio de los expertos. Como a mis pinturas, decidí que era momento de dejarte ir. Talvez te seques para mañana, talvez he insistido tanto en el papel que está finalmente roto.

viernes, noviembre 24, 2017

Creo que sentía ese trabajo como si me hubiera desplazado a un planeta nuevo donde no conozco el idioma, el clima e incluso las especies de animales que en el habitan. Eme, que había sido quien me había pasado el contacto de repente resultó ser una persona súper seria, que paso de gustar del glitter y los unicornios a estilismos similares a Dinastía de los 80s, a no dejar que le tomasen fotos (no se porque) y a decir que la jornada de trabajo no es el patio de la escuela, cuando para mi había sido eso desde siempre y quizá esa parte lúdica era lo que alimentaba el corazón de mi trabajo, fingir ser burocráticos 11 horas al día para mi era un lento asesinato. 

sábado, octubre 28, 2017

Fuiste mi primer dolor del corazón. El primer hombre que no me amó, el más importante. El que me enseñó como no me amarían todos los demás hombres, frío, incompleto y roto. Me inventé otro hombre, más similar a un hermano. Uno al final se identifica con la tabla de salvavidas, con el sol o el aire, con la jaula o el refugio.

domingo, septiembre 24, 2017

Juan Villoro
(22-09-2017).- 
Eres del lugar donde recoges
la basura. 
Donde dos rayos caen
en el mismo sitio. 
Porque viste el primero,
esperas el segundo. 
Y aquí sigues. 
Donde la tierra se abre
y la gente se junta. 
 

 
Otra vez llegaste tarde:
estás vivo por impuntual,
por no asistir a la cita que
a las 13:14 te había
dado la muerte,
treinta y dos años después
de la otra cita, a la que
tampoco llegaste
a tiempo. 
Eres la víctima omitida. 
El edificio se cimbró y no
viste pasar la vida ante
tus ojos, como sucede
en las películas. 
Te dolió una parte del cuerpo
que no sabías que existía:
La piel de la memoria,
que no traía escenas
de tu vida, sino del
animal que oye crujir
a la materia. 
También el agua recordó
lo que fue cuando
era dueña de este sitio. 
Tembló en los ríos. 
Tembló en las casas
que inventamos en los ríos. 
Recogiste los libros de otro
tiempo, el que fuiste
hace mucho ante
esas páginas. 
 

 
Llovió sobre mojado
después de las fiestas
de la patria,
Más cercanas al jolgorio
que a la grandeza. 
¿Queda cupo para los héroes
en septiembre? 
Tienes miedo. 
Tienes el valor de tener miedo. 
No sabes qué hacer,
pero haces algo. 
No fundaste la ciudad
ni la defendiste de invasores. 
 

 
Eres, si acaso, un pordiosero
de la historia. 
El que recoge desperdicios
después de la tragedia. 
El que acomoda ladrillos,
junta piedras,
encuentra un peine,
dos zapatos que no hacen juego,
una cartera con fotografías. 
El que ordena partes sueltas,
trozos de trozos,
restos, sólo restos. 
Lo que cabe en las manos. 
 

 
El que no tiene guantes. 
El que reparte agua. 
El que regala sus medicinas
porque ya se curó de espanto. 
El que vio la luna y soñó
cosas raras, pero no
supo interpretarlas. 
El que oyó maullar a su gato
media hora antes y sólo
lo entendió con la primera
sacudida, cuando el agua
salía del excusado. 
El que rezó en una lengua
extraña porque olvidó
cómo se reza. 
El que recordó quién estaba
en qué lugar. 
El que fue por sus hijos
a la escuela. 
El que pensó en los que
tenían hijos en la escuela. 
El que se quedó sin pila. 
El que salió a la calle a ofrecer
su celular. 
El que entró a robar a un
comercio abandonado
y se arrepintió en
un centro de acopio. 
El que supo que salía sobrando. 
El que estuvo despierto para
que los demás durmieran. 
 

 
El que es de aquí. 
El que acaba de llegar
y ya es de aquí. 
El que dice "ciudad" por decir
tú y yo y Pedro y Marta
y Francisco y Guadalupe. 
El que lleva dos días sin luz
ni agua. 
El que todavía respira. 
El que levantó un puño
para pedir silencio. 
Los que le hicieron caso. 
Los que levantaron el puño. 
Los que levantaron el puño
para escuchar
si alguien vivía. 
Los que levantaron el puño para
escuchar si alguien
vivía y oyeron
un murmullo. 
Los que no dejan de escuchar. 
 
 
 
 
 
Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN:
http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=120530
Fecha de publicación: 22-09-2017

lunes, septiembre 18, 2017

Lo que te sobra

Solo das lo que te sobra. Eso que no duele cuando te desprendes de el, que no ocupa energía en la mente cuando se planifica, eso que te encuentras en la estantería más llena de tu casa y piensas, de que necesito deshacerme pero que sea bonito? Yo quería que me dieras algo personal, algo que te hubiera costado tres días de trabajo duro, de los cuales estuvieras pensando en mi y mi cara de sorpresa, quería eso que te preocupa si me va a gustar o no, el 80% del espacio de tu maleta, el paquete lleno de cartas y películas frikis que te costó 80 euros para que llegara antes de mi cumpleaños, quiero uno de tus riñones (aún cuando te sobra uno) quiero el sacrificio de una virgen. En lugar de eso me regalas los aretes que ha escogido tu mamá para mi, nacidos de la plena culpa de pensar que su hijo es un patan con algunas mujeres, me regalas las notas que escribiste a nadie en especial y los muñecos que ya no quieres. Una foto para nadie y un collar que ya no te gusta. Siempre tienes un pretexto bonito como que el mundo es muy grande y tú ayer eras otra persona y que hoy no es responsable de lo que hizo ayer porque ayer es un hijo de puta. La verdad es que tire los aretes de tu mamá y todas las cosas que no te servían, porque no soy ningún basurero ni ninguna segundona. Y entonces con las palabras es como si tuvieras el corazón abierto y chisporroteando sangre en la palma de tu mano, pobre hombre poeta, sencillo y solitario, me imagino que es lo que quieres que piensen, que dices que eres tan feo que hasta tus fotos se pixelan, pero yo te he visto mirando y cortejando a las chicas guapas como trofeos, y dices que soy esa persona que era perfecta y compatible y es
de esos momentos en los que me hubiera gustado no tirar los aretes de tu mamá solo por el mero hecho de recordarme que solo podrías darme aquello que te sobra. No gracias cariño, que aunque ahora estés un poco más solo y tengas menos cabello, yo todavía me acuerdo de quien eres.

miércoles, junio 07, 2017

La mente es un jardín minado. Juicios de mis amigos, mis padres y hasta mi abuela. Si fallo no tengo donde caer.

viernes, junio 02, 2017

A pesar de todo insistías en que la gente no cambia. Interiormente pensaba que tú el primero deberías creer en el cambio, porque aquel que no cree en el cambio es un necio que reafirma sus necedades o peor aún, que no cree que tiene en si mismo la capacidad de ser mejor.