lunes, enero 25, 2010



Algunas personas dicen "todos somos raros". Sin embargo en mi salón de clases todos eran felices, todos veían con sonrisas y nostalgia su infancia y decían estar conformes con su situación actual, se relacionaban suave y armoniosamente entre ellos, como una masa homogénea feliz. Me sentía alienada de toda esa felicidad porque nunca la había sentido y no la sentía en ese momento y ese hecho sentía que me separaba de todo lo demás, aunque objetivamente, no tuviera nada de raro. Enumeraba mi vecino bellas listas de distintas razones de porqué podía ser considerada una ciudadana normal, tenía razón en todas ellas. Pero eso no cambió un día que el joven moreno que a mi me gustara me rechazara diciéndome " o sea, si me gustas, pero eres demasiado rara para mi" y esa frase la sentí como si tuviera un hormiguero de hormigas rojas dentro de los zapatos...
Me obsesiona descifrar y entender las razones de pertenencia que podría tener determinado sujeto en un grupo. Los veo a todos ellos, con relaciones flojitas flojitas, agarrados de las manos como las separaciones que tiene el papel de baño y sonrisas esponjosas y me pregunto, ¿cómo puede que semejante cosa tan ausente de pasión, drama o autenticidad ser tan perene, atemporal y eterna?. Me gustaría entender los acuerdos colectivos tácitos de lo que es, de lo que no es y porqué vale o no vale cada cosa, pero mientras tanto sigo teniendo estos sueños raros sobre la pertenencia a una familia o x grupo de amigos y más allá de todo la decisión de conformidad o no respecto a esos casi aleatorios grupos.
Vuelve a hacer tu familia, una en la que seas bienvenido, vuelve a hacer amigos. Olvídate de todo lo demás. Sueña rico.

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