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domingo, diciembre 23, 2007


y entre mis placeres incomprendidos esta mi gusto por Owen Wilson. y cada vez que digo que es mi actor favorito la gente se ríe de mi. y cuando me enteré que había intentado suicidarse me indigné profundamente y era mi intención escribirle una carta, quiero escribirle una carta. cada vez que cuento esto la gente se ríe de mi, como si lo dijera en broma. hoy pensaba que desde antes de salir de la escuela todo lo que realmente he deseado me ha costado nadar contra corriente tan duro, nadie conoce el valor de los deseos como yo. cuando tenía 16 años creía en el karma y el cosmos, estaba totalmente de acuerdo con todos los cassettes del coche y la potente voz traductora de chopra. a algunos nos cuesta mas que a otros pero probablemente sabemos disfrutar mas y mejor. hace unos días lloraba como una niña pequeña. ya me quiero ir a mi casa, recuerdo haber dicho repetidas ocasiones y recuerdo la cara de todas mis amigas 18añeras que me miraban con compasión, odio la compasión, odio declaraciones espontáneas de debilidad (aún así, este blog existe). Es cierto, extraño un chingo mi casa y lo recordaba cada vez que el maestro de fotografía intentaba acariciar mis hombros y cada vez que hago la fila para la renovación del nie, cuando tengo que pagar la matrícula de la escuela y es 40% mas cara, cuando algún profesor osa reprobarme injustificadamente. Y después de tales desplantes me vienen benévolas frases como lo afortunada que soy de estar aqui, de haber sido del 1% de extranjeros que entran a la facultad, de ser jimena ramírez y tener la familia que tengo, el novio que tengo. odio quejarme tanto pero a veces siento que mi casa se me desborda por todas partes

viernes, diciembre 29, 2006

Guayaba


Jerochas by ~cafeclaro on deviantART

Caminando entre la gente, la niña distingue un olor a Guayaba que le inunda la nariz.

-Huele bien rico, a Guayaba.

La madre enojada le dice que andar olfateando todo es de mal gusto.

La niña desde entonces oculta su socialmentemalvista afición.

domingo, octubre 15, 2006

la cocacola light y mi espera

Soy una persona de rituales y vicios, últimamente he notado que necesito de ese tipo de conductas que repites una y otra y otra y otra vez para llevar la cronología de mi vida, porque al final mis experiencias no las relaciono con años o con fechas sino con sabores y sensaciones o cosas así. Relaciono el dolor de hace un año con mis desesperados escapes al te rojo, el sabor del chocolate derretido en su calor.

Dependiendo de mi estado de ánimo repetir una película cientos de veces, no recuerdo cuantas vi underworld, pero si recuerdo que la soledad la relaciono con ese olor raro que tienen las salas del cine que esta en la playa. Otra época en que me gustaba el jovencito aquel de Guanajuato, me encantaba comer picafresas hasta tener gastritis, porque Cecy tenía la teoría que si me empachaba con picafresas terminaría odiándolas y al final las dejaría… Su teoría fue una completa falacia, porque me siguen encantando las pinches picafresas.

Cuando pienso en Luis además de todo el paquete de significados y sabores que le rodean, lo relaciono mucho con el sabor a quesadilla con chile chipotle jajaja suena re romántico jajaja…

Todo se trata de repetir conductas, una y otra vez para recordar. La persistencia de la memoria, estoy convencida que si lo pierdo todo, será lo único que me quede para empujarme, toda esa galería de sensaciones que siempre recuerdan lo bonita o al menos si no lo bonita lo intensa que ha sido mi vida. El otro día recordé un olor viejo que hace mucho no recordaba, el pvc quemado. Mi papá tiene una fábrica de plásticos y recuerdo que siempre que llegaba a casa tenía una especie de estela que iba dejando, aún así es un olor que me gusta mucho, y cada vez que lo percibo, recuerdo la forma nudosa y cuadrada de sus manos pequeñas, mi papá que mataría a cualquiera que me hiciese daño…

Antes cuando tenía miedo o me sentía sola me comía un cubito de ricecrispies con malvavisco y realmente me hice muy adicta a ellos porque siempre me hacían sentir bien. De ahí mi fascinación por los dulces, me encantan los sabores intensos, pero desde que empecé con mis problemas con la tiroides y por ende los azúcares ya no puedo darme esos lujos y uno o dos helados italianos a la semana es mi único contacto con aquellos tiempos, ni modo. Ahora mismo ya no escapo tanto al te rojo, pero si que la cocacola light se ha convertido en mi mejor amiga, así cada vez que estoy en la escuela y me acuerdo que se me olvidó comer, se me baja el azúcar o simplemente me da un poco de ansiedad, ahí esta, con todas esas burbujas, me encanta tener el refri atiborrado de cocas, Pablo dice que me voy a morir y me regaña cada vez que tomo una, pero Ramón muy sabiamente dijo que todo nos mata y que esta el mito aquel de que el cuerpo o funciona bien o funciona mal cuando en realidad no es cierto y siempre funciona malamente porque poco a poco se va deteriorando, así que dice: Libremente toma cuantas cocas se te antojen al día y yo sonreía porque es bonita esa mentalidad y realmente pocas personas la tienen.

El placer favorito de mi abuelo era fumar sus delicados, y en sus últimos años se lo prohibieron determinantemente… Es re triste porque nos aferramos a la gente y queremos meterla en una pequeña vitrina, aún así digo esto pero a mi no me gusta que Luis maneje rápido y me asusto muchísimo cuando se le baja el azúcar o cuando se siente mal, he ahí una mas de mis contradicciones, pero que bonitos son los placeres, que bonitos son los rituales.