sábado, septiembre 29, 2007


Voy a estar esperando por ti, le había dicho. Pero el que tenía novia era él, le había dedicado un arsenal completo de canciones y hechos extremadamente cursis que rapidamente apuntó en un diario. Había mentido mucho y le brotaban las mentiras con tal fluidéz que ya lo sabía pero hay unas edades en que talvez eso es dulce. Después en las manos tenía un email con las mismas cosas que había escrito en su diario, con la única diferencia del destinatario.
Con rabia, pintó las paredes de un verde manzana y azul cobalto todo el fin de semana, sin saber de nadie fuera de sus lágrimas adolescentes. Brazos adoloridos y un corazón roto, silencios como copas de cristal, unicamente el murmullo de los pensamientos que no quieren ser escuchados.
TELODIJETELODIJETELODIJETELODIJETELODIJE... (hasta el infinito, por infinitos años), (pero también miento porque el infinito es un abstracto que no cabe en el ser humano, solo cabe en una cabeza adolescente) y pensó el el Karma y el Dharma y en Depak Chopra y tuvo mucho miedo, pues había hecho cosas que no cabían en la definición que tenía de si misma. Y se encontró tan confundida, que dejó de creer en dios, o al menos, eso le convenía.

1 comentario:

Greta Uribe dijo...

Escribes como que muy chistoso y pero muy sentido