viernes, febrero 08, 2019

La mujer invisible


“Es una mujer dócil y sencilla, no le gusta causar problemas y desea para el mundo
armonía y respeto”
Se repite su motto de vida mientras decide que ponerse ese día tan importante en el que
irán a visitar a Gran G quien a sus cincuenta y tantos años ya aparece en todos los libros
de historia del arte de México. En realidad todo es idea de la prestigiosa escuela a la que
le dicen debería entrar. La mejor escuela pública de arte del país, pero que solo otorga 60
plazas. En la convocatoria sugiere al candidato conseguir la recomendación de alguien
famoso. En su calidad de mujer sencilla no conoce a nadie, pero la amiga de la mamá
que es algo así como ajonjolí de todos los moles y conoce a Gran G. El plan es empacar
todos sus dibujos y encandilarlo en su casa para que nos extienda la solicitada carta.
Su casa no es una casa sino un taller residencial o algo así, todos y cada uno de los
muebles están manchados de óleo. Se sienta en una silla de madera y los pantalones se

le embadurnan de rojo. Gran G es en efecto un hombre grande y barbón, su risa se infinitamente pequeña, un ratoncito manchado de rojo.
Gran G mira todos los dibujos, señoras de piernas largas y caras de gato, todos los
colores del arcoíris y cuentitos y la clara influencia de sailor moon en el excedente de
lunas y Astros y la Tonteria a borbotones.
-eres la última surrealista de México- y se le desborda la risa gorda entremezclada con
frases dolorosas como “te falta mucho” “esto ya no se hace” y como que todo está muy
bonito pero son solo monigotes y el arte es otra cosa, para él el arte tiene que se
abstracto y tiene que ser cubismo y aunque también está viejuno, ignora dónde se
asienta la seguridad de este señor sobre su propio trabajo.
Asegura que le escribirá la recomendación y la entregará personalmente al director y sale
de la improvisada reunión aplastada como una cucaracha de pueblo.
El milagro de pasar el examen no sucede y a la mujer se le queda el pecho medio
deshabitado pensando que hacer monigotes que es lo que más ama en el mundo es un
placer que no tiene cabida en un mundo cubista. No es capaz de dibujar en los
siguientes 3 años.
En el primer día de clase de serigrafía el profesor pregunta en que trabaja cada uno pero
aun sabiendo lo que se aproxima lo declara un poco avergonzada.
-Me dedico a la ilustración textil.
El profesor se convierte en un coyote rabioso y como si la mujer se hubiera comido a
todos sus cachorros arremete con saña. “Bueno no pasa nada, aunque los estampados
de ahí donde trabajas sean una mierda y los exploten hasta quitarles la última gota de
vida, no todos podemos ser artistas, mírame a mi, yo me dedico a hacer serigrafía” y
esponjoso recorre la clase sacudiendo orgulloso sus amados fanzines evidenciando la
fingida modestia de la frase anterior.
Con casi cada unidad de su programa viene una frase denigrante para la mujer y el
trabajo indigno que a los ojos del profesor realiza. Es difícil recibir golpes en un momento en el que uno es guerrero herido.
Saliendo de clase arrastra la cara por el suelo. “Soy una mujer dócil y sencilla, no me
gusta causar problemas y deseo para todo el mundo armonia y respeto”. Al día siguiente
de ella solo queda ceniza y polvo.
todo el mundo sabe que los campesinos queman el campo para preparar la fertilidad de
la tierra en el próximo cultivo. Así que entre los restos crece la mujer con el maíz y los
ojos pintados de azul.
Mientras se expanden sus raíces recuerda su pasada existencia y todas las veces que ha
pasado por el fuego, recuerda a gran G y al profesor coyote. “Soy una mujer rebelde y
conflictiva me gusta causar discordancia, quiero que arda el mundo y deseo para todos
lucha y cambio” y pensando en gran G con su vida ligera e ignorante de los efectos que
causaban sus palabras, decide que al profesor de serigrafía, no le otorgará el mismo don.
-Querido Sergio, déjame comentarte que durante toda mi vida he soñado que cuando mi
habilidad y experiencia estén completas me gustaría ser profesora, creo que es el trabajo
más importante de todos. Es el único modo en el que se puede incidir con fuerza sobre el
presente y el futuro. Esperaba formar parte de esa comunidad donde derramas tu saber y
tu generosidad pero solo pude ver tus prejuicios y amargura. ¿Puede ser que en el futuro
procures ser un profesor más bondadoso? Todas las vidas y todas las etapas de las que
formamos parte pasan en un abrir y cerrar de ojos, es curioso que la mayoría de las
veces elegimos cosas que ni nos hacen felices ni le aportan nada a nadie. Aquel día de
clase cada pequeña piedra me hacía sentir más pesada y triste, justo en ese momento
oscuro en el que necesitaba una mano amiga ¿que querrías conseguir con tus comentarios despojados de compasión o de belleza, te aportó aunque sea un poquito de
felicidad o sádica satisfacción? No lo entiendo todavía, pero si creo que probablemente
son sentimientos que traes enredados en tu pecho y te lastiman a ti mismo tanto o más
de lo que lastiman a los demás, al final uno no puede dejar de ser uno mismo con sus
fantasmas y sus errores. Así que solo puedo decirte eso, te deseo que la vida te deje ser
más suavecito, contigo y con los demás, más generoso, más amiguero y que sepas que
las palabras son un regalo que pueden ser rosas o cuchillos.

No hay comentarios.: