lunes, junio 28, 2010


Me encanta de V for Vendetta, la idea de que dentro de cada ciudadano hay un revolucionario esperando el estímulo correcto que le haga despertar, para Evey Hammon es una pequeña carta que encuentra en un agujero dentro de su celda, es la historia de esta otra heroína revolucionaria lo que le contagia el espíritu. Esta misma fórmula también me gusta en Amelié, que después de encontrar una caja secreta detrás de los azulejos de su baño descubre el tesoro íntimo de un niño, observa cada pequeña cosa y comprende su valor, le da curiosidad, toda la historia crece a partir de ese hallazgo
Z encontró una caja forrada de un papel de florecitas cafés en un compartimento oculto en el cuarto que llevábamos ocupando dos años, siempre he pensado que el hallazgo especial de uno de estos tesoros debe de significar aún más para la persona que la encuentra, porque nadie más la pudo haber encontrado más que tú, tú estabas ahi en ese momento. Abrimos la caja y había una botella de perfume femenino, una cajita de plástico rosa con forma de conchita marina y una pila de cartas... ¿Puede existir un objeto más provocativo que este conjunto?!, y como si no fuera suficiente, todas y cada una de las cartas eran cartas de amor, de 1991!!!. A mi me resultaba un hallazgo tan apetecible, este tipo de cosas solo pasan en universos paralelos. La dueña era una tal Gemma, rapidamente me apoderé de las tres primeras cartas de arriba. La primera estaba escrita con una letra manuscrita muy bonita, como la letra de las mujeres de mi familia. Hablaba de un hombre que se parecía a mi versión del hombre más malo del mundo, un hombre mentiroso, egoista y terrible, tan proporcionalmente malo como bueno, decía ella, se alimentaba de recuerdos.
Después L encuentra una pequeña tarjeta de foto, un hombre de gafotas noventeras y cara chistosa, jamás me hubiera imaginado al hombre mas malo del mundo con gafotas. Debajo un librito color lavanda con pequeños poemas, no había virtuosismo ni frescura y me descepcioné un poco. Una clara obsesión con las caderas y los sabores dulces, que si las caderas por ahi, que si las caderas por alla y que piernas que nacen de caderas y miel y dulce y cosas así.. Es extraño reflexionar acerca de un fan de las caderas ya que cualquiera que se precie de tener una o tener una cerca el suficiente tiempo para conocerla, sabría que esta estructura es tempestiva y caprichosa y no habría nada más plano que compararla con un sabor tan ordinario como el azúcar. Se vé que este gafotas no ha tenido suficiente tiempo para comprender la verdad de esta cosa tan misteriosa y terrible como una cadera, talvez es algo que solo una mujer podría comprender... En fin, muchos poemas acerca de caderas. Después empezamos a entrar en calor porque hay cartas donde el hombre describe un poco más a esta Gemma, le pregunta con adjetivos dulces como princesa o amor que ¿qué es lo que la tiene sumida en ese estado? y me imagino a la dichosa Gemma como el tipo de heroína que sería yo, esa que quiere demasiadas cosas y piensa demasiado para poder disfrutar lo que tiene, el tipo de heroína con tanta necesidad de control que mata a todas sus plantas con exceso de cuidados. Pasamos al perfume, que es un aroma penetrante y dulzón como los perfumes que utiliza Malala en sus fiestas más importantes, imagino que Gemma tendrá cosas en común también con Malala, esa mujer dominante cuya presencia es inevitable de percibir. Entonces sucede la cosa más atípica y es que mis compañeros de piso me miran con desaprobación, se ríen de mi entuciasmo y me tachan de chismosa. Z dice, "esta es la vida de alguien más", "empápate de vida entonces" le contesto, pero con una sonrisa burlona cierra la caja y se acaba la historia. No hay revoluciones ni heroinas, ni conclusión a la historia de Gemma y el gafotas, el europeo contemporáneo esta cerrado a los cuentos... Yo con mi alma de telenovela me quedo pensando en Gemma y la razón de porqué habrá dejado algo tan íntimo escondido por ahi.