martes, abril 15, 2008





nunca se le dio eso de trabajar.
un día por azares del destino calló en sus manos un libro que se llamaba "un curso de milagros" era un tumbaburros azul marino equivalente al "Baldor" o alguna de esas joyas.
me parecía como una de esas cosas sectarias que cuando uno es muy pequeño no acaba de entender pero simplemente no dices nada.
todas las mañanas se encerraba dentro del closet con la luz apagada a meditar, él decía que meditaba al menos, era pecado interrumpir.

-te llama fulanito por teléfono
-carajo! dile que estoy meditando.

y fulanito se iba al carajo.

1 comentario:

Pikgu dijo...

¿Cómo son las viejitas catalanas? Donde estas ¿hay mucho alioli?