sábado, diciembre 01, 2007


Cuando vives en un pueblo pequeño hay momentos en que forzosamente necesitas uno o varios alter egos para no volverte loco... o pasarla mejor en esa demencia.
Cortabamos el jardín a machetazo limpio y muchas veces desalojamos a todas esas ranas que cómodamente vivían en la alberca... adaptaban la alberca para su comodidad.
Mi prima un día se salió por la puerta del corsar en una curva... aún así fue regañada. Y despues de ese verano, nunca volvieron.
Ultimamente puedo lidiar mejor con el olvido, porqué me invade esa angustia incontrolable cuando no soy el centro del universo?. A veces esta bien no serlo, dejar de sostener el mundo con las palmas de las manos, a machetazo limpio tambien. Estoy más cómoda en ese olvido, disfruto cuando regresan viejos buenos amigos, al final uno no extraña aquello que no se pierde, me gusta la idea de valorar y ser valorada, pero hasta cierto punto, regresamos a la idea egocentrista de sostener el mundo, aunque uno nunca es demasiado importante, nadie es imprescindible.
Tengo una pequeña lista de placeres de autobus que nadie conoce, me gusta burlarme del niño del lunar feo que siempre va en bicicleta, o tomarme una cocacola, soborearmela todo el camino a la clase de la tarde. Dormirme de regreso, a veces perder la bajada. Existe un bello durmiente, lo he visto 3 veces, se parece a Diego Atilano pero siempre va dormido en la misma posición, en diferentes asientos, quien sabe donde viva, la hora, me lo encuentro indistintamente. Escucho Melpomene o A wolf at the door al menos una vez al día. Puedo escoger cualquier cosa que llendo en bicicleta podría ser incómodo, ultimamente siempre se me atora el abrigo en la llanta de la bici, odio caer en la bici me siento como una estúpida. El autobus es un lugar extraño y siempre que se meten los hombres que te checan el boleto, se me salta el corazón a puñaladas.
Odio a los Dresden dolls porque no les gustan mis ilustraciones, pero los amo porque tocan bien chido y en el fondo odio mis ilustraciones por no tener esa capacidad versátil y poder irme de gira con ellos. AMO A LOS DRESDEN COCHINOS, LOS AMO AUNQUE ELLOS NO ME AMEN. Y pensaba el otro día en los amores no correspondidos y tuve una sensación rara, como cuando miras al pasado y esta demasiado atrás que ya ni siquiera te reconoces en él y recuerdo porqué empecé este blog y me da un poco de risa tanta rabia, la rabia ahora me la reservo para todas las filas que tengo que hacer para mi dni, odio ser extranjera a veces.