
El ser humano es intolerante a los cambios, la memoria que tiene de si mismo es tan efímera que si no fuera capáz de olvidarse a si mismo sería incapáz de reconocerse en su yo cambiante.
Después de arrebatos de histeria, nostalgia y tristeza, después de todo me voy sintiendo mejor. A veces recuerdo el pasado con melancolía, a veces recuerdo que he cambiado tanto, tantas veces que debería de ser capaz de escoger quién quiero ser después de tantos personajes sin echarlo todo a perder. Me recuerdo en la soledad que tanto le molestaba al vecino, la soledad de los primeros años de Barcelona, la tristeza de la infancia y la alegría que después de un tiempo parecía haber estado ahi toda la vida.
No, no había estado ahi, sigo saliendo y entrando de cuentos, sigo creyendome todas las historias y minutos después cayendo en el desencanto y la desilusión.
Tengo a veces tanto miedo... a veces es tanto que no puedo mas que inspirarme lástima de semejante fragilidad, odio sentirme frágil, odio que le gente me vea frágil pero a veces no soy mas que una niña llorona.
Hoy recordaba alguien que alguna vez había sido, era alguien que no sentía miedo ni prejuicios y que no estudiaba las cosas y los riesgos antes de echarse a nadar...
Dicen que volverse adulto es volverse uno cada vez mas estudiado, medio muerto en ciertos aspectos, sentía tristeza, y se me colaba por todos los rincones de mi cabeza, senti tristeza y con todas mis fuerzas me aferre a mi mundito, aquel que me había rescatado cuando no había nadie.


