
Miraba con un solo ojo medio cerrado, su aliento tenía ese olorcito sutil que solo juguetea de cerca.
Un ojo a medio abrir, labios inexpresivos rotundamente cerrados.
Cuando se olvida esa forma ligera en la que ama un niño?, no eran sonrisas ni nada, eran solo historias, imaginaciones interminables las constructoras de ese amor ideal, indestructible, perene y eterno. Cuando uno olvida cómo amar así es que se vuelve adulto, y todo es más frío, deja de vivir con dioses, deja de soñar con todos esos labios inexistentes y de repente las sonrisas y la nada, no bastan. El poder de un niño, el poder de construir castillos con solo ideas, imágenes perdidas de imaginaciones armables. De repente tienes el corazón roto y algo de ti se vuelve piedra, te lo rompen otra vez y así hasta que no queda nada, hasta que nada se siente. Ahi es cuando uno deja de ser niño
No hay comentarios.:
Publicar un comentario