
Guardaba caramelos de limón en su bolsa. Cuando regresabamos a casa misteriosamente siempre terminabamos los tres en el tren de regreso, sacaba esa cajita de aluminio y nos daba uno a cada uno. Después de algunos meses el ritual había cobrado tanta importancia que me descubrí a mi misma buscando con desesperación aquellos caramelos ese día que me sentía tan triste.
2 comentarios:
Que tenían esos caramelos de limón que los necesitaste ese dia en que estabas tan triste?
jaja, ahi esta la magia, que todavía no lo comprendo.
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