viernes, noviembre 03, 2006

Entre las cosas perdidas había unos guantes negros sin deditos, los únicos guantes que le quedaban a sus pequeñas manos. Siempre, demasiado pequeña para la clasificación de dama, demasiado grande para la clasificación de niña. Nunca sabía donde buscar ropa ni guantes ni zapatos.
Cortó unos guantes rojos que llevaban mucho tiempo doblados, eran de un estambre peludo y se veían graciosos en sus manos. Eran demasiado grandes. Fuera deditos.

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