
Me había cansado de pedir disculpas, al final siempre me ponía triste seguir sin poder definir lo que significaba un amigo, siempre había palabras que anularan todos mis argumentos, siempre había anecdotas cargadas de desencanto y lágrimas.
-Porqué eres mi amiga si en realidad no te gusta nada de mi?- le pregunté.
En mi mente nunca me pudo dar una respuesta, en mi mente jamás pude responderme a mi misma.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario