Se reconocen en sus ojeras esa tarde en el baño, la más pequeña duda a veces si serán sus ojeras o será la iluminación o incluso el maquillaje que no le gusta quitarse antes de dormir, despertar bien pintadita, pestañas tan largas que sería imposible quitar toda esa cantidad de rimel en una sola noche, en una sola pasada. La alta con su piel blanca como una perla distingue en las manchas oscuras bajo sus ojos interminables noches de largas palabras, de risitas.La pequeña, un nombre que antes era secreto incluso en su propio corazón, era tabu por irreal y mágico, pero en esas manchas encuentran el común de las risitas, del amor.
-Tienes ojeras.
-Tú también.
Salen del baño y las manchas siguen ahi...
-No, no es la luz.
Una recuerda todas las historias debajo de esas manchas, la otra sabe dios que estará pensando.
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