El y yo siempre habíamos tenido muchos problemas, pero era curioso que ahora que lo veo en retrospectiva y sobre todo a la distancia que me ha dado barcelona estos 3 años, que siempre ha tenido un chingo de fe en mi, probablemente mucha más fe de la que yo misma he podido tener.
Cuando era pequeño vivió cosas re feas que a un niño no deberían tocarle vivir, con nosotros él siempre fue bien duro y nos maltrató mucho, muchas veces. A la gente le cuesta mucho quererlo, de hecho pocas personas lo quieren.
De él he aprendido un chingo de su fuerza, es la persona más fuerte y entera que conozco, bien tenaz, bien grandote, así no creo que mida mas de 20 centimetros más que yo, así 20 centímetros sería exagerar muchísimo y aún así para todas las personas resultaba sumamente intimidante, así que pienso que dentro de él debe de haber algo bien profundo, bien fuerte y bien agresivo que instintivamente le da miedo a la gente, muchos años me la pasé teniendo pesadillas con él, es extraño que tanto en mi familia materna y la paterna, los ojos son así como el centro de un poder misterioso, mi mamá, mi hermano, él y yo compartimos esa característica. En sus ojos hay muchísima fuerza, su mirada es un desafío constante, burlona, prepotente pero fuerte y segura, la mirada siempre habla de lo que esta metido detrás y a mi me llama la atención cómo ha ido modulando el dolor toda su estructura interna.
Nuestra relación siempre ha sido de amor-odio y ya que siempre he admirado su fuerza y su determinación siempre soñé con que él me admirase a mi también.
Abiertamente jamás fue cariñoso, y ya que para mi la expresión del cariño y los sentimientos siempre ha sido un lenguaje muy fácil, pensaba que nunca había llegado a admirarme.
Hace como dos años tuve dudas muy fuertes acerca de lo que quería ser, eso que nunca me había cuestionado incluso desde mis primeros años de vida. El me dio fuerzas y me dijo que siempre estaría detrás de mi, que esa era mi vocación desde que había nacido y no podría ser otra cosa, no estaba en mi naturaleza. En ese momento entendí lo profundo que se arraigaba su admiración, que iba mucho más allá del cliché paterno que te venden en todas partes y yo jamás tuve, y me gustó su forma, porque siempre he tenido miedo de que al final no sea tan buena como todos piensan o de que mis propios sentimientos negativos me consuman si los uso demasiado en la expresión o incluso el morir de hambre por amor al arte.
Ahora no tengo tiempo y estudio todo lo que puedo a la vez, choco mucho con una compañera de la escuela porque dice que no trabajo y que soy una hija de papi, si soy una hija de papi y estoy muy orgullosa de ello y cada vez que imagino la fé inmensa que me tiene para sustentar mi estancia aquí trabajandole durísimo, se me sale una sonrisa y no puedo hacer otra cosa que no sea dejar el corazón en todo lo que hago y desvivirme por ser la mejor a mis ojos, entonces pienso que ya que su instinto siempre es tan atinado, nada puede salir mal.
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