jueves, octubre 19, 2006

galletitas con chocolate

La abandonó en la juventud de la noche, pero le hacía pequeños regalos sin querer. Habían hecho un acuerdo tácito basado en los rituales y esa entrega que a veces les chupaba la vida, a veces era la misma que se las otorgaba.
Tenía una lista larga de recuerdos que esperaba nunca olvidar, la había escrito tantas veces en su cabeza. Creía muy firmemente que aunque la memoria fuera endeble la escencia que al final quedaba era el propio cuerpo en su desnudez completa, en una honestidad que a veces era incómoda pero finalmente verdad.
Había descubierto cuanto le quería y cuanto le regalaba sin querer y queriendo y era una entrega tan profunda, tan ciega y tan completa que aquellos pequeños detalles que no le gustaban pasaban a segundo plano, a esas vocecitas que a veces estan ahi pero siempre eclipsadas por las cosas buenas.

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